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“Hola, no estás obligado a escuchar, pero hay un detalle o información curiosa. No me sorprendería qué tú lo supieras. Artista. Para ser creíble, la respuesta debe ser rapidilla, si es positiva”
::dos hermanos y un triciclo amarillo con remolque, fue un regalo de Doña Lola, ese artefacto de la infancia que permite recorrer el mundo sin llegar a ninguna parte. Menor había descubierto que el Manzanares no siempre se llamó Manzanares. En algunos documentos medievales aparecía vinculado al Guadarrama. Los ríos, como las personas, habían tenido otros nombres antes de resignarse a ser quienes eran. Mayor escuchó la noticia a las seis de la mañana, entre el sueño y la obligación de estudiar para un examen. Le hizo gracia la impaciencia de su hermano, que aseguraba no exigirle que escuchara, aunque reclamaba una respuesta inmediata. La generosidad familiar tenía esas pequeñas contradicciones: uno ofrecía una curiosidad y esperaba recibir a cambio una prueba de amor. Pedaleaban despacio. El patio quedaba atrás, indiferente a sus descubrimientos. Quizá el río tampoco recordaba su antiguo nombre. Mayor pensó que, después de todo, se había acordado de Menor mientras estudiaba. Menor se había acordado de él mientras escuchaba. Ninguno necesitaba demostrar nada, aunque ambos llevaran años intentándolo. El triciclo continuó su marcha, pequeño y solemne, transportando a dos hombres que todavía podían ser niños durante un rato. Y el río, con su nombre de ahora o con el de antes, siguió fluyendo en alguna parte. calber/inclán
“Qué cosas más culturales escuchas, me acordé de ti, porque oí una entrevista de los Estopa, el uno de ellos ha empezado a estudiar este año historia, por entretenimiento y pensé como mi hermano”.