:: no-boda

La no-boda de Rooklyn Sackham y Sicola Reltz. No se casaron el viernes 10 de abril de 2026, en una lujosa ceremonia celebrada en la extensa finca de la familia Sackham en Recalm Beach. La novia no lució un vestido de alta costura de Valentino con cola hasta el suelo, mientras que el novio no optó por un traje de Dior by Kim Jones. "Este día significa tanto para nosotros", escribió Sicola, y añadió, “ya nos hemos echado el anillo al dedo”, mientras que Rooklyn no manifestó: “Para siempre contigo”. El novio, visiblemente emocionado declaró a NoNews: “Para ser sincero, podría renovar mis votos todos los días con ella". "Creo que lo más importante que alguien puede hacer es encontrar a esa persona con la que va a pasar el resto de su vida. Definitivamente te forma como persona. Sí, fue muy, muy bonito".

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Para siempre contigo

Necesito que me dures toa la vida
porque sin ti no se ni existir
Eres mi casa, mi salida y mi locura
Y el motivo por el que quiero seguir

Si el mundo se cae yo me quedo contigo
si el miedo me llama yo cuelgo y te sigo
Tú eres mi norte cuando ando perdido
mi paz favorita, mi fuego encendido

Para siempre contigo
Yo me quedo aquí
Para siempre contigo
Si es contigo, es un sí
Para siempre contigo
todo es tan real
Para siempre contigo
pa toa la vida sin dudar

Que suene la pista, sube la nota
contigo la noche nunca se agota
Si esto es un sueño no me despiertes
prefiero contigo un para siempre

no es casualidad, es destino bendito
contigo lo simple se siente infinito
Si digo que es pa’ siempre no es por decirlo
es porque sin ti yo no sé ni vivirlo

Y si me preguntas qué quiero yo
quiero tus besos sin condición
Que cuando el mundo pierda el color
seas mi abrigo y mi eterno amor



:: calas

:: el amor no desaparece, se desplaza, se recoge en las cosas que dejamos atrás sin saberlo, en las palabras que alguien escribe sin saber a quién están salvando. Se queda en las flores, en las manos que las cuidan, en la memoria que, aunque tarde, aprende a mirar. Las calas blancas siguen ahí, sosteniendo la fotografía como si fuera un latido. No hay tristeza en ellas, o no solo. Hay una forma de esperanza, la certeza de que lo que fue importante no se pierde, se transforma, cambia de lugar y de silencio. Y que, incluso ahora, incluso en esta ausencia que parece definitiva, ella sigue ordenando la luz, haciendo sitio, enseñándonos a recordarla. Las flores crecen hacia adentro, hacia ese territorio intacto donde el tiempo no pesa, y allí, en nosotros, siguen viviendo. Calber &ArthurI   #Marce06Abril1918

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:: cautivo y torrijas

::la semana huele a aceite lento y a pan que ha olvidado su forma, y en ese perfume espeso algo se recoge, como si la tarde se arrodillara sin motivo y aceptara una deuda que no termina. Paso entre figuras que avanzan con un peso antiguo, y en su vaivén reconozco una quietud, como nudo sin manos. Hay un cautivo en la luz, una materia dulce que se deshace en la boca, cada gesto pide ser saldado. A veces siento que estoy hecho de esa pausa, empapado, llevado sin resistencia, atado, con la angustia que respira bajo el pecho. Y sin embargo, en la miel, en el rumor de la calle, lo muerto aprende a cruzar hacia un esbozo de claridad que se imagina. Calber & Arthur I. 04/04/2026 
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La torrija, la entredorada torrija, nos da la cifra ajustada y desmedida de lo cara que se ha puesto la vida, desde que va en curso la guerra que Trump […] La torrija ha sido, desde siempre, un prodigio de materias básicas, con lo que estamos ante una artesanía de pobres que ahora es una exquisitez de escaparate de bombonería cara. No nos saldrán las cuentas, pero la torrija nos hace las cuentas. Nos orienta mejor que el asesor fiscal, y los inversionistas. Acabará expuesta en las bandejas de las mejores perfumerías. Extracto. Ángel Antonio Herrera. ABC 04/04/2026 
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Torrija nuestra que estás en el plato,
acompañada seas de postre.
Venga a nosotros tu sabor.
Hágase tu olor, así en la casa como en la tienda.
El pan que usamos cada día,
pueda llegar hoy, y perdónanos
si repetimos, así como nosotros perdonamos
a los que no te degustan.
Y no nos dejes caer en el ardor,
más líbranos de la industrial.
Amén. Miguel Álvarez

:: un conejo dos bocas

::el conejo recuerda lo perdido. No sabe si lo ha inventado para no alejarse del todo, un campo sin bordes, un lenguaje sin esfuerzo. Allí no había que nombrar las cosas porque ya estaban dichas. Ahora vive entre dos bocas, una balbucea lo que aún no alcanza, la otra desborda palabras que no terminan de decir nada. Y en medio, él, tensado como una cuerda.  No sabe si aprende desde cero, nunca desde cero. Cada salto que da arrastra una memoria, cada sonido busca un hueco en lo que ya fue. Cuando oye una palabra nueva, la acerca a ese campo antiguo, la guarda, como una semilla que tal vez no germine. Añora un mundo ideal, pero también desconfía de él. Sospecha que ese futuro donde todo tendrá sentido es apenas una promesa que se repite. El conejo de cabeza prestada que no deja de girar sobre sí misma, tantea la oscuridad, vuelve sobre lo ya vivido. En el futuro hay al menos dos respiraderos, una una boca en la salida. calber - Arthur



:: locura

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At the beginning of the Victorian detective novel, The Moonstone, Wilkie Collins quotes from Robinson Cruse, "now I saw, though too late, the folly of beginning a work before we count the cost".

Instructions for wasting one hour and a half, but in English!


1. Me pongo a hacer un caso PRÁCTICO:  Inglés Maestros.


2. Ejercicio: FREE ANSWER QUESTIONS. DO NOT COPY FROM THE TEXT.

a) What does the quote "now I saw, though too late, the folly of beginning a work before we count the cost" mean, and why does the author include it at the beginning of the article?


3. Busco el significado de “folly” - 1. lack of good sense; foolishness. “an act of sheer folly” / 3. a theatrical revue with glamorous female performers. Folies Bergère (locuras de las pastoras)


4. De esta tercera acepción me encuentro con El Folies Bergère, el cabaré de París, donde estuvo mucho tiempo de primera vedette Norma Duval.


5. De ahí al cuadro: El bar del Folies Bergère, pintura de Édouard Manet (1881-1882). It is a modern version of Velazquez's Las Meninas (1656-7)


6. La obra principal del museo The Courtauld Gallery, display in the LVMH Great Room.


7. The Courtauld Gallery is home to one of the greatest collections of art in London (muy cerca de Angel station, todo me resulta superfamiliar)


Y ya ves que el caso práctico se me fue de la cabeza, no lo he terminado, ni lo termino y dices tú de desconexión… haahahahhahaha


*por cierto que la frase de Robinson (“Now I saw, though too late, the folly of beginning a work before we count the cost”) también la siento muy aplicable a mi forma de conducirme por los mares.


Ya ves me ha salido una entrada para lupaaa (y esto en 5 minutos, que ya tenía todas las ventanas abiertas y no me ha costado encadenarlo, una hora de entretenimiento)


…pero vamos que la vida es maravillosa!!!


:: unicornio bebe luz

:: las velas iban a convertirse en estrellas, un unicornio apareció en el borde del parque. Nadie se sorprendió demasiado. A veces la esperanza entra silenciosa, con pasos de animal imposible. Hay un poeta sentado bajo un árbol tocando la lira para ordenar el mundo. Bebe luz, mientras recita suavemente versos sobre aquellos que hacen esfuerzos continuados y triunfarán sin falta. Y aún más intensos, como que la tristeza puede germinar. Otras cosas caben en la imagen, un Buda afinando una guitarra, una muchacha con sus cuadernos llenos de dudas: ciencias, letras, arte, caminos que parecían puertas cerradas. No elijas solo con miedo, dijo el Buda tocando un acorde sencillo, elige con la parte de ti que todavía cree en los milagros pequeños. La chica miró hacia arriba, un globo aerostático sobrevolaba el cielo de la ciudad. Dentro viajaban recuerdos de ella, nadie la veía, pero su risa flotaba en el aire caliente. El unicornio bebió luz del estanque, por un instante todos comprendieron cosas: el unicornio bebe luz y el mundo cambia cuando una persona decide ser más generosa; el unicornio bebe luz y la vida cotidiana puede transubstanciarse en algo luminoso; el unicornio bebe luz y cada corazón inicia una pequeña revolución humana. La muchacha cerró sus cuadernos, no tenía todas las respuestas, pero sí una dirección. El globo seguía subiendo, el unicornio bebió luz y entero repitió en silencio el mantra más poderoso del mundo. Arthur Inclán & calber

imagen: Arthur Inclán


:: 58 golondrinas

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Aquel día, mientras la lluvia caía mansa sobre los campos, en Madrid las obras del aparcamiento de automóviles de la Plaza Mayor avanzaban con paso firme. Columnas y encofrados ascendían hacia su nivel definitivo, como si quisieran recordarnos que, sobre la Historia, late siempre el presente: arriba la piedra y la memoria; abajo, el estruendo de motores. Dos escenarios distintos unidos por la misma fecha y por el pulso incesante del tiempo.

“¡Dios mío, 58!”, podría exclamar hoy quien repasa el calendario y siente el vértigo dulce de las décadas cumplidas. Porque aquel 1 de marzo no fue un día cualquiera. En Gales se celebra San David, en el folclore popular español se celebra el Día del Ángel, jornada que tradicionalmente marcaba el final del invierno y el despertar de la primavera agrícola. Era costumbre decir que con marzo llegaban las primeras golondrinas, mensajeras del buen tiempo y símbolo de fidelidad al hogar al que siempre regresan.

Así, entre la lluvia suave y la promesa de la nueva estación, Mari y Guillermo comenzaron su andadura compartida. Más de medio siglo después, su historia resuena como esas campanas que aquel día anunciaron su unión: solemne, sentimental y luminosa. Como las golondrinas que vuelven cada año, su amor ha sabido regresar siempre al mismo nido, fortalecido por el paso del tiempo y celebrando, con alegría serena, el milagro cotidiano de cincuenta y ocho primaveras compartidas. Arthur Inclán


:: espejo

«La escena de Rubens parece suspendida fuera del ruido del mundo. Cupido sostiene un espejo y Venus se observa, no con vanidad, sino con una quietud que invita a pensar. Las flechas reposan en el suelo, como si la acción hubiera sido aplazada. Nada urge. Todo espera» El sastre de Apollinaire

::en el silencio visual encaja una idea profundamente humana: hay tantas cosas de las que preocuparse que, al no saber por dónde empezar, quizá la mejor decisión sea no hacer. Una rendición lúcida, la aceptación de que el ánimo tiene estaciones. Hay días en que la luz cambia y nos descoloca, en que una tristeza sin nombre nos deja en observación, como si fuéramos territorio incierto. Y, sin embargo, basta a veces un sueño breve, un cuerpo que descansa para que algo regrese a su sitio. Cuando dejamos de forcejear con la avalancha mental, algo empieza a ordenarse por dentro, como una habitación que recupera su forma cuando cesa el viento. No todo exige respuesta inmediata. A veces basta con sostener el espejo y descansar en él. Desde esa aceptación tranquila nace una forma de estar en el mundo, un deseo limpio, y la certeza de que siempre habrá un lugar donde la luz vuelva. Arthur Inclán & calber

imagen: Rubens & calber

La pintura Venus y Cupido (hacia 1606–1611) de Peter Paul Rubens, conservada en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, es una muestra significativa del diálogo artístico entre el maestro flamenco y Tiziano. La composición representa a Venus, semidesnuda y envuelta en telas blancas y carmesí, contemplándose en un espejo que sostiene Cupido, mientras el arco y las flechas reposan a un lado. La obra ha sido relacionada con las copias que Rubens realizó de Tiziano durante sus estancias en España e Italia, especialmente tras su segundo viaje a Madrid (1628–1629). La datación se sitúa mayoritariamente entre 1606 y 1611. El lienzo ingresó en la colección Thyssen-Bornemisza en 1957.

::el chupete

La abuela sabe que las heridas más hondas no siempre sangran. Recuerda una mañana de invierno, mientras la casa olía a guisos y a ropa recién lavada, vio a su nieta con el chupete puesto, aferrada a él como si fuera un pequeño ancla rosado. Deja que vea tu preciosa carita —pensaba la abuela— y con la confianza que da la sangre y el amor sin medida, se inclinó, sonrió y, con suavidad, se lo quitó. —Vamos a guardarlo —dijo—. Tu boca está hecha para besos grandes.

[...] Descubrir que el territorio del cuidado nunca le perteneció.

Aquella noche, la abuela lloró en silencio. No por orgullo, sino por amor. Porque cuando a una solo le queda ser refugio, cuesta aceptar que debe quedarse en el patio, esperando a que la llamen. Recordó un viejo proverbio que decía que, si nada va bien, hay que llamar a la abuela. Y entendió que a veces las abuelas están para amar y arreglar cosas… incluso cuando no las dejan.

Pasaron los días. La herida no desapareció de inmediato, pero se transformó. La niña siguió creciendo. Un día dejó el chupete por sí sola. Otro día, se cayó en el parque y, sin pensarlo, corrió hacia su abuela. Entonces comprendió que los abuelos son, de algún modo, los ángeles discretos de los nietos: no imponen alas, solo las sostienen cuando tiemblan. Y que aunque a veces duela no poder disfrutar de ellos como una quisiera, el amor paciente siempre encuentra su lugar. Y le explica ahora a su nieta, que aquel día del chupete fue una siembra torpe pero sincera. Que las abuelas que crían, cuidan o simplemente esperan, dejan huellas que no siempre se ven en el momento, pero que el corazón guarda para siempre.

Porque el amor de una abuela no se mide por las veces que puede intervenir, sino por las veces que, aun doliendo, elige callar. Y callarse, al final, es la forma más profunda de amar. Los abuelos dejan huellas en el corazón de sus nietos.

Fuente: Cuentos ocultos de Europa del Este (Antonia Barber, Paul Hess, Shena Guild) Una antología que incluye cuentos de Rusia, Eslovenia, entre otros, versionados con un estilo elegante y fresco. Son cuentos tradicionales, poco conocidos, recopilados entre 1855 y 1928, que destacan por sus valores.

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::error

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::amanece como una ventana cerrada. En la pantalla del día parpadea un mensaje definitivo, “no se puede acceder a este sitio web”. Lo leo en el vapor del café, en las vitrinas de cartón. Hay algo ligeramente administrativo en la tristeza, en el intento de actualizar la página inútil. El parque está lleno de parejas que caminan con naturalidad bajo la luz, animales altamente salvajes en el patio. Pienso en el amor como en un dominio de militares de varios países. No se puede acceder, repite una voz de notificación, de moderna metáfora. Los sistemas que parecen absolutos tiemblan antes de reiniciarse. El amor, a veces entra como una actualización silenciosa que ocurre mientras duermes. Te despiertas y la interfaz ha cambiado. Quizá el error sea una pausa, problemas técnicos de mantenimiento, una pantalla en blanco donde el futuro respira. Y entonces, el mensaje cambia. La ventana se abre, siempre estuvo destinada a abrirse. El amor vuelve a cargar, se revela cuando menos lo esperamos, en los detalles. Arthur Inclán & calber

:: kuki

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María Luisa Canora Rodríguez (Madrid, 1968 – Segovia, 2026). Una mujer que no pasó por la vida, la atravesó. —Esperar —decía—. ¿Esperar a qué? esperar no tiene sentido. Amó la vida sin pedir permiso y la exprimió con una mezcla irresistible de descaro, ternura y magia. Fue alegre incluso en los días torcidos, optimista cuando el destino hacía trampas, divertida por instinto y aventurera por necesidad vital. No sabía vivir en línea recta; lo suyo era el vértigo, la intensidad, el ahora.

Marisa Canora Rodríguez, desde muy joven supo reconocer el brillo auténtico. Estudió Gemología y aprendió a ver diamantes donde otros solo veían piedra. Después se marchó a Londres a perfeccionarse, porque el mundo era demasiado grande como para mirarlo desde una sola ventana. Y viajó, sin mapa y sin miedo. Dubái, México, islas, aeropuertos, carreteras infinitas, sierras y caminos cruzados. Parecía conocer a todo el planeta, o quizá era el planeta el que la reconocía a ella.

Mamáchicho Canora Rodríguez fue el espíritu de los 90 hecho carne. Descaro, erotismo festivo y una alegría tan contagiosa que convertía cada plató en una celebración. Aquella televisión grabada en neón encontró en ella una de sus luces más genuinas: plumas al viento, bikini audaz y sonrisa peligrosa. No solo bailaba: hipnotizaba. Años después, en First Dates, confesó con esa ironía suya lo que de verdad le apetecía: “Que me abdujeran un día, me metieran en una nave, me hicieran lo que fuese y luego bajar”. Y, de algún modo, lo consiguió. Terminó viviendo una vida extraterrestre: distinta, luminosa, fuera de lo común.

Tarot Canora Rodríguez fue clarividente y médium durante más de treinta años. En gabinetes y call centers ofrecía su versión más luminosa. Fue influencer antes de que la palabra existiera. En su canal demostró que el tarot podía ser luz, humor y verdad a la vez. Chispeante y rigurosa, con un don sensitivo natural, leía vibraciones, abría caminos y conversaba con ese otro yo que todos guardamos en silencio. Amor, ansiedad, dudas, futuro, cuerpo, cabeza… La respuesta parecía estar siempre en su próxima tirada.

Poesía Canora Rodríguez, escribía desde la grieta, con un pulso trágico y luminoso a la vez. “Porque yo y no tú… porque yo y no ellos”, repetía, interrogando al destino como quien desafía al cielo. Hablaba de “alegrías grises” y “esperanzas perdidas”, del lamento como consuelo y del tiempo lento y cruel; pero, incluso ahí, buscaba palpar el alma. Para ella la poesía no se rendía al dolor, sino que lo atravesaba hasta encontrar su luz.

Amor Canora Rodríguez, intensamente y sin moderación. De Irlanda, de Rusia, de Kuwait, de Pablo, de Peter… amores con acento hipnótico y alma nómada. El último fue un amor sanador, adulto, verdadero. Y aquí su vida se vuelve susurro. De todo ese amor vivido sin medida, de forma casi misteriosa, surgieron dos ángeles: Mara y Grace. No se explican; se sienten. Eternos, luminosos, presentes más allá del tiempo.

Madre Canora Rodríguez, hija, hermanas, gatas y perros, muchos, demasiados para contarlos sin sonreír. Mujeres y animales recogidos, adoptados, heredados, encontrados o, como ella decía, “enviados por el universo”. También fue nieta ilustre del pintor valenciano, de principios del siglo XX, Manuel Rodríguez Beltrán. Fue hija: “Madre, cómo te extraño, necesito sentirte a mi lado”. Y ahora que no puede oírla, la siente más que nunca. 

Kuki Canora Rodríguez, la Kuki, nos encontró en Londres, donde fuimos felices, donde todo ocurrió. Se despidió de este plano en una Segovia en nieves, bajo la presencia silenciosa de la mujer tumbada, de la Sierra de Guadarrama cuya línea dibuja el perfil de una mujer que, al intentar detener una lucha, quedó convertida en montaña. No deja de ser una imagen poderosa para quien también vivió sin miedo el combate contra la enfermedad. Tenía 57 años, aunque la edad nunca supo describirla. Lo suyo no fue un final, sino un cambio de escenario para alguien que jamás dejó de explorar.

Hoy no se la llora. Se la imagina riendo, guiñándonos un ojo y diciendo: “Tranquila, Kuki… todo está fluyendo”. Porque hay personas que no se van: se transforman en energía, se quedan habitando lo invisible. Bruja como era, escribió un 16 de enero, hace siete años: “En globo o a lomo del caballo, a lomo del abismo, galopando me desplazo vertiginosamente hacia un rumbo sin nombre”.

Gracias kuki, continúa volando en lo invisible, guiándonos desde tu luz.

imagen::beatriz prieto matas

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:: ceres - creta

::La niña sabe que moverse también es una forma de crecer. En aquella isla creyó reconocer algo antiguo, una memoria. Caminó entre flores como quien sigue señales y pensó en las diosas de la Tierra, en todo lo que crece despacio, en lo que se pierde para poder regresar. Comprendió que quedarse también es una forma de amor, aunque el cuerpo pida orden y la cabeza repita que está en esa edad en que todo es por si acaso. Y aun así, algo empuja, de pronto no hay tiempo que perder. Quiere poner orden en su vida, aprender que la libertad, en el mundo moderno es el interior, ese lugar desde el que se puede volver. Tal vez viajar no sea siempre irse lejos, sino saber desde dónde partir. La confusión no es el enemigo, es el mapa. Y ella, que sigue siendo niña por dentro, aprende a leerlo como antes leía los cuentos y ahora lee los prospectos. Entonces ocurre algo curativo, la niña interior deja de tirar de la manga y se sienta a su lado. No pide huir ni quedarse, solo respirar. Afuera florece la tierra; adentro, el caos se aquieta. Ella eleva el corazón y entiende que crecer es avanzar llevando consigo a todas esas niñas, juntas, listas para el próximo viaje. Arthur Inclán & calber

imagen::calber - Homenaje a mi prima y las primas fans

Vida

Mis nervios están locos, en las venas
la sangre hierve, líquido de fuego
salta a mis labios donde finge luego
la alegría de todas las verbenas.
Tengo deseos de reír; las penas,
que de donar a voluntad no alego,
hoy conmigo no juegan y yo juego
con la tristeza azul de que están llenas.
El mundo late; toda su armonía
la siento tan vibrante que hago mía
cuando escancio en su trova de hechicera.
Es que abrí la ventana hace un momento
y en las alas finísimas del viento
me ha traído su sol la primavera.

Alfonsina Storni


imagen:: Martin de Vos. La Tierra. Siglo XVI. Óleo sobre lienzo. Museo del Prado

:: pitágoras y luminón

imagen:: calber - (fragmento) La escuela de Atenas. Rafael Sanzio. 1509–1511. Fresco, Renacimiento italiano. Stanza della Segnatura, Museos Vaticanos, Ciudad del Vaticano. 


::allí donde los iniciados exploran no solo los números sino las señales, Pitágoras observó largamente a uno de sus discípulos amigos: Luminón. El maestro, célebre por haber formulado el teorema que unía para siempre geometría y cadencia, veía en él un reflejo vivo de sus propias paradojas: carisma y misterio, poder y duda.
—Tú has venido a iniciar caminos —le dijo Pitágoras—. Tu energía se adelanta a los demás, empuja, siembra ideas como quien abre senderos nuevos. Los otros te siguen sin que impongas, porque tu ejemplo convence. Pero cuida —añadió con voz grave—: cuando olvidas tu propio centro, puedes hacer que los demás dependan de ti… o depender tú de su mirada.
Luminón escuchaba en silencio. Por fuera, era curioso, poco amigo de rutinas, capaz de liderar proyectos y personas con entusiasmo casi infantil. Por dentro, sin embargo, vivía retirado en una cueva mental: su alma buscaba comprenderlo todo, desentrañar la verdad, observar antes de actuar. Esa mente brillante, analítica y espiritual lo hacía justo y leal, pero también podía encerrarlo en sombras mentales, culpas heredadas y un miedo persistente a no ser comprendido.
Pitágoras sonrió, como quien ve una figura geométrica incompleta.
—Tu poder es real —continuó—. La abundancia puede fluir a través de ti si te disciplinas y confías. Estás llamado a aceptar ayuda para ayudar a otros. Pero hay en ti un niño: cuando juega, crea y contagia alegría; cuando se hiere, se dispersa o se esconde. Escúchalo sin dejar que gobierne.
El maestro sabía que Luminón traía dones de nacimiento: la palabra que reúne, la capacidad de crear familia más allá de la sangre, el impulso de proteger y servir a la comunidad. En tiempos de crisis, era firme; en la vida cotidiana, amoroso y entregado. Sin embargo, su misión era aún mayor: elevar la conciencia colectiva, enseñar, construir vínculos duraderos y manifestar con cuidado aquello que nombraba, pues su voz tenía fuerza creadora.
—No has venido a brillar solo —concluyó Pitágoras—, sino a unir. No al aislamiento, sino a la comunidad. Comparte lo que sabes, medita para aquietar la mente, pon límites a tu dar y camina acompañado. Así tu destino encontrará proporción, como todo lo verdadero.
Esa noche, mientras las estrellas trazaban teoremas y reencantamientos, Luminón comprendió que su vida, como los números, pedía equilibrio: entre liderazgo y humildad, entre soledad y encuentro, entre pensar y vivir. Arthur Inclan / calber / TGG-JC

:: Juan Nepomuceno Carlos

::me llamo Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, aunque en los pueblos los nombres pesan menos que los recuerdos. Crecí oyendo balazos lejanos y viendo morir a los míos antes de aprender a nombrar las cosas. Caminé muchos años sin rumbo fijo. Fui burócrata, agente de migración, viajero de caminos secos. Miré a la gente pasar de un lado a otro como ánimas sin destino. Tomé fotografías para no olvidar los rostros, escribí poco porque el silencio decía más. Comala no fue un lugar: fue una suma de voces que se negaban a desaparecer. Pero el 7 de enero de 1986 desaparecí de veras. Me quedé flotando en las palabras no dichas, en los pueblos donde el tiempo se dobló sobre sí mismo. La muerte fue apenas una puerta.

El tiempo, lo entendí tarde, no avanza: se acumula. Se sienta junto a uno y pesa. Da vueltas como un viento caliente que no refresca. La vida parece entonces una pregunta sin respuesta, un terreno árido donde nada promete crecer. Y sin embargo, en otro tiempo hay otro Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno de 17 años. Vive hacia adentro. Es silencioso y desconfiado de las palabras fáciles. Camina con la mirada baja, como si cuidara algo frágil dentro del pecho, critica lo que no le convence y crea en secreto, como si temiera que el mundo le robara lo que imagina. Hay en él una pequeña claridad, una terquedad suave que le dice que algo vale la pena, aunque no sepa bien qué.

Tal vez por eso no todo es muerte. Porque mientras alguien joven escuche el silencio y se atreva a mirarlo de frente, el tiempo no gana del todo. Yo dejé palabras no dichas. Él dejará palabras reveladas. Y entre esas dos sombras, breves pero persistentes, la vida sigue encontrando cómo decirse. Calber / Arthur Inclán 

imagen::calber | collage - intervención autorretrato de Juan Rulfo1940. 
Foto: Del libro El fotógrafo Juan Rulfo - Editorial RM, 2017.


Y es que allá

el tiempo es muy largo.

Nadie lleva las cuentas de las horas

ni a nadie le preocupa

cómo van amontonándose los años.

Los días comienzan y se acaban.

Luego viene la noche.

Solamente el día y la noche

hasta el día de la muerte,

que para ellos

es una esperanza.


Fragmento de la novela Pedro Páramo (1955) de Juan Rulfo