imagen: Proyecto_Marisol
Los Reyes Católicos, guardianes de la memoria
Hay casas que hablan de quienes las habitan. La de Proyecto_Maria, en Stoke-on-Trent, es una de ellas: un interior con personalidad, sensibilidad estética y ese difícil equilibrio entre sofisticación y calidez que solo se consigue cuando la decoración no responde a una tendencia, sino a una mirada propia. De ascendencia española y con una clara vocación de diseñadora, ha construido un espacio en el que cada pieza parece haber encontrado su lugar casi de manera intuitiva. El salón es una declaración de estilo. Uno de sus muros, revestido en pizarra, introduce profundidad y carácter, mientras los blancos luminosos y los matices amarillos aportan luz, calidez y un inesperado punto de modernidad. Sobre esta paleta, las piezas doradas y los detalles cuidadosamente seleccionados adquieren una presencia especial. El resultado tiene algo de British chic con alma mediterránea: elegante sin resultar rígido, contemporáneo sin renunciar a la memoria.
Es precisamente en este escenario donde dos singulares figuras de madera reclaman nuestra atención. Los Reyes Católicos, con su acabado dorado, parecen haber sido concebidos para este interior. Su pátina dialoga con los tonos cálidos del salón y, frente al muro oscuro, adquiere una intensidad casi escultórica. Son mucho más que unos sujetalibros: son objetos con historia. Un maravilloso regalo de su primo, anticuario en Madrid, la pareja representa a Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, sentados en sus tronos. Talladas manualmente en madera de pino, con acabado encerado y patinado, las esculturas combinan la sobriedad de la artesanía popular española con una poderosa evocación medieval. Sus aproximadamente 21–22 centímetros de altura y su lenguaje deliberadamente arcaizante recuerdan a la escultura románica, con rostros esquemáticos, coronas monumentales, ropajes geométricos y una marcada frontalidad.
Su origen se sitúa probablemente a finales de los años sesenta. Diversos ejemplares prácticamente idénticos aparecen documentados entre coleccionistas como piezas vinculadas al Círculo de Lectores, el célebre club editorial nacido en España en 1962 y convertido en una de las grandes instituciones de difusión de la lectura del siglo XX. Algunas referencias de coleccionismo identifican específicamente la madera como pino y describen el acabado como encerado y patinado; otras señalan que existieron distintas versiones cromáticas, entre ellas las acabadas en dorado. En Isabel llama especialmente la atención el elemento vertical que desciende frente a su rostro. No se trata de una prolongación anatómica, sino, muy probablemente, de un cetro real, reducido por el escultor a una forma extremadamente esquemática. Un detalle aparentemente sencillo que refuerza la lectura simbólica de la pareja: corona, trono y cetro como atributos inequívocos de la realeza.
La elección de los Reyes Católicos resulta especialmente apropiada para unos sujetalibros. Durante décadas, estas figuras pudieron literalmente custodiar bibliotecas familiares españolas. Hoy protegen libros en un hogar inglés, cerrando un pequeño y elegante círculo entre dos culturas. Y la conexión histórica entre ambas no es una coincidencia menor. En 1489, Isabel y Fernando sellaron con Enrique VII de Inglaterra el Tratado de Medina del Campo, que estrechó las relaciones políticas y comerciales entre ambos reinos y propició el matrimonio de sus respectivos herederos: Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos, y el príncipe Arturo Tudor. Tras la muerte prematura de Arturo, Catalina se casaría con su hermano, Enrique VIII, y ambos serían coronados en 1509. Catalina, educada en la extraordinaria corte de sus padres, llevó consigo a Inglaterra una parte de aquella sofisticada cultura humanista de la España de los Reyes Católicos.
Así, estas discretas tallas contienen una historia mucho mayor que su modesta escala. Nacidas probablemente como objetos de una cultura lectora española de los años sesenta, representan a una pareja real que contribuyó a transformar Europa y cuya hija llegó al trono inglés. Hoy, en este salón de Stoke-on-Trent, entre la pizarra, los blancos, los amarillos y los destellos dorados, parecen haber encontrado un escenario inesperadamente contemporáneo. Proyecto_Maria ha conseguido algo que define los interiores verdaderamente personales: hacer convivir la memoria con el estilo. Y quizá esa sea la verdadera elegancia de estas piezas: que después de más de medio siglo continúen contando su historia, pero ahora con un nuevo acento británico y en una casa donde España sigue estando muy presente. Arthur Inclán/calber