:: la cesta descansa al borde de la mesa como un animal cansado que ha olvidado cómo sostenerse. Nadie la toca, y sin embargo parece inclinarse un poco más cada noche, como si el peso secreto de las frutas fuera también el peso de la vida. El ruido de arriba golpea las paredes, el sueño no avanza, el hombre se pudre despacio. Las frutas han comenzado a vencerse sobre sí mismas, sordas en los costados, muestran pequeñas heridas bajo la piel. Todo ocurre a la vez, la esperanza y su ruina. El hombre piensa que el reloj trabaja en silencio, desde dentro, dejando intacta la apariencia unos días más. Afuera aún hay luz, pero ya pertenece a la noche. La habitación permanece inmóvil, el aire tiene el olor dulce y agrio de las cosas que han madurado demasiado. Y la cesta, inclinada hacia el vacío, parece a punto de caer. Inclán-calber

... un melocotón rojizo, de buen tamaño unido a un tallo con agujeros de gusano en la hoja asemejándose al daño que hace la polilla oriental de la fruta (Orthosia hibisci). Por debajo de él hay una sola manzana bicolor, mostrada en perspectiva con dos agujeros de entrada de insectos, probablemente la carpocapsa, una de las cuales muestra putrefacción secundaria en el borde; una pera amarilla enrojecida con depredaciones de insecto parecidas al daño de un archips argyospita; cuatro higos, dos blancos y dos de color púrpura— los púrpuras completamente pasados, rajados por los lados, más una gran hoja de higuera con una prominente lesión por hongos que parece atracnosis; y un solo membrillo sin mácula, con un frondoso brote que muestra puntos de hongo. Hay cuatro racimos de uvas, negro, rojo, amarillo y blanco; el racimo rojo a la derecha muestra varias frutas resecas, mientras los dos racimos de la izquierda muestran una baya demasiado madura. Hay dos hojas de parra, una severamente reseca y arrugada mientras que la otra tiene manchas y evidencia de una masa de huevo. En la parte derecha de la cesta hay dos higos verdes y uno maduro de color negro se encuentra en la parte de atrás, a la izquierda. A los lados del cesto hay dos retoños sin cuerpo: a la derecha hay un brote de uva con dos hojas, ambas mostrando severas depredaciones por insectos que recuerdan a las mordidas de saltamontes; a la izquierda hay un brote que cuelga, de membrillo o de pera.









