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Serás mis ojos.
Mañana, cuando despiertes
a la incierta región del porvenir,
no empañes acuosa tu mirada,
que respiren el aire tus pupilas
y sientan la vida tus tensos párpados,
que escuche atento el iris
y susurre a tu retina la memoria
para cuando a mi lado vuelvas.
Serán mis ojos,
revelarás vida.
Juan Pedro Fernandez Blanco . “Serán mis ojos”, poema de la plaquete “Suspira, amor, suspira” en “La República de la Imaginación” (Legados, Madrid 2009)


La República de la Imaginación. Ed. Legados, Varios Poetas. Madrid, 2009
Els ulls del retrovisor
Ja estem acostumats els dos, Joana,
que aquesta lentitud,
quan recolzes les crosses i vas baixant del cotxe,
desperti les botzines i el seu insult abstracte.
Em fa feliç la teva companyia
i el somriure d’un cos que està molt lluny
del que sempre s’ha dit de la bellesa,
la penosa bellesa, tan distant.
L’he canviat per la seducció
de la tendresa que il·lumina
el buit deixat per la raó al teu rostre.
I, quan em miro en el retrovisor,
no veig uns ulls senzills de reconèixer,
perquè hi brilla l’amor que hi han deixat
tantes mirades, i la llum, i l’ombra
del que he vist, i la pau que reflecteix
la teva lentitud, que és dins de mi.
És tan gran la riquesa que no sembla
que aquests ulls del mirall puguin ser els meus.
Joan Margarit (1938-2021)
Poema inclòs a l’antologia Els primers freds
POESÍA, 1975-1995
Este corazón mío, tan abierto y tan simple, es ya casi una fuente debajo de mi llanto. Es un dolor sentado más allá de la muerte. Un dolor esperando... Esperando... Esperando... Todas las horas pasan con la muerte en los hombros. Yo sola sigo quieta con mi sombra en los brazos. No me cesa en los ojos de golpear el crepúsculo, ni me tumba la vida como un árbol cansado. Este corazón mío, que ni él mismo se oye, que ni él mismo se siente de tan mudo y tan largo. ¡Cuántas veces lo he visto por las sendas inútiles recogiendo espejismos, como un lago estrellado! es un dolor sentado más allá de la muerte, dolor hecho de espigas y sueños desbandados. Creyéndome gaviota, verme partido el vuelo, dándome a las estrellas, encontrarme en los charcos. ¡Yo que siempre creí desnudarme la angustia con solo echar mi alma a girar con los astros! ¡oh mi dolor, sentado más allá de la muerte! ¡este corazón mío, tan abierto y tan largo!
Poema de la íntima agonía -- de Julia de Burgos --


