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:: bonito 2026

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:: que este año sea mágico. Que llegue cargado de esos buenos momentos que se presienten antes de existir, como una grata sorpresa leída a deshora, como una felicitación que arranca una risa, como un instante de paraíso guardado en frasco pequeño. Seguimos esperando que vuelvas, porque cuando estabas alegrabas a todos, porque tu forma de mirar —siempre tan original— dejaba algo encendido en el aire. Tenemos pendiente vernos, hablar, bailar, corregir la ausencia de nuestras quedadas y deambular juntos por otros paraísos igual de placenteros.

Que este sea el año de los momentos, del power compartido con los tuyos, de los abrazos gigantes, de las visitas improvisadas, de los reencuentros que no hacen ruido pero lo cambian todo. Venga lo que venga, con humor e ilusión todo se hace más llevadero. Seguiremos remando, zampando filetitos de elefante día a día, disfrutando elefantiásicamente de los cambios, porque incluso en las luchas vitales hay aprendizaje, belleza y una extraña forma de magia.

Que este año sea maravilloso no por lo que traiga, sino porque nosotros —vivos, siendo quienes somos—sepamos encontrar el secreto dentro para hacerlo así. Con salud, amor, cariño, suerte y belleza caminando de la mano. Si de mí dependiera, te abrazaría todo el barrio, todas las ciudades, todos los años a la vez. Pero basta con decirte esto, despacio y de verdad: Te quiero. Seguimos hablando. Seguimos viéndonos. Seguimos celebrando. Bonito 2026. Aarón People / Arthur Inclán / calber.

:: elefantiásica

:: la navidad regresaba como una armadura obligatoria: pesada, negra, heredada. Una mesa llena, conversaciones huecas, el ritual anual de fingir pertenencia. Cada año prometía ser distinto y cada año repetía la misma liturgia del hastío. Pero quizá el error no estaba en detestar el banquete, sino en intentar devorarlo entero. Nadie puede comerse un elefante de una sola vez, ni cambiar una vida en una noche marcada en el calendario. La adultez no se transforma por epifanías, sino por bocados mínimos: un gesto de lucidez en medio de la cháchara, una decisión silenciosa que no necesita brindis. El impulso no nace del entusiasmo navideño, sino de la repetición discreta. Mejorar apenas un uno por ciento mientras todos repiten el mismo discurso es una forma secreta de rebelión. Así, incluso dentro del seno familiar, el caballero melancólico puede aflojar la armadura pieza por pieza y descubrir que el verdadero cambio no ocurre en las fechas señaladas, sino en lo que se sostiene cuando nadie aplaude.

He aquí una mezcla conceptual que fusiona la angustia existencial de Miller con la idea de transformación gradual: Si mejoras un uno por ciento cada día durante un año, serás 37 VECES mejor cuando hayas terminado. Henry Miller / Arthur Inclán / calber


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