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:: los pájaros que se quedan

No es morir lo que duele más─
es vivir ─lo que más nos duele─
pero morir ─es un modo distinto-
de esos detrás de la puerta─
la costumbre sureña ─del pájaro─
que a la llegada de los fríos─
mejores latitudes acepta─
somos los pájaros –que se quedan.
Los trémulos junto a las puertas del granjero
cuya reluctante migaja─
estipulamos ─hasta la piadosa nieve
persuade a nuestras plumas cobijarse.
Emily Dickinson. Recogido en: Poemas (35)
Traducción de Silvina Ocampo
imagen:rosario ortiz

Poema original en inglés:
«Tis not that Dying hurts us so…»
Tis not that Dying hurts us so…
‘Tis Living – hurts us more –
But Dying – is a different way –
A Kind behind the Door –
The Southern Custom – of the Bird –
That ere the Frosts are due –
Accepts a better Latitude –
We – are the Birds – that stay.
The Shiverers round Farmer’s doors –
For whose reluctant Crumb –
We stipulate – till pitying Snows
Persuade our Feathers Home

imagen:calber

No es que morir nos duela tanto es un poema de Emily Dickinson en el que nos muestra su pensamiento hacia la muerte, algo coexistente a la vida, no un castigo de Dios, no es dolor. Nos transmite que el dolor, como dice textualmente, lo sufren “los pájaros que se quedan” ::y cuando ella se fue un 15 de septiembre de 1976 su madre se quedó bajo un manto de nieve.

:: dolor

 
”dolor” ::by calber basada en foto del álbum familiar, bautizo*46  GSG (26 mayo 1976 - 15 septiembre 1976) 
 
P. En La hora violeta narras la enfermedad y fallecimiento de Pablo, tu primer hijo. El libro tiene ecos y referencias directas a Mortal y rosa, de Francisco Umbral. No sé si esto es una pregunta personal y literaria, pero ¿cómo se articula un proceso creativo con tanto dolor?
R. Umbral se encontró con la enfermedad de su hijo mientras escribía sobre otra cosa; tuvo que incorporarlo, y el libro se transformó. En mi caso, aunque el libro tiene a veces aspecto de diario, empecé a escribirlo al poco de morir mi hijo. Está escrito muy en caliente, son recuerdos que desordeno: cambio la cronología, hago elipsis. Juego mucho con los silencios y las zonas de sombra. Para mí, escribir La hora violeta fue una forma de vivir el duelo en paz, porque sentía que vivía en un mundo que no me dejaba expresar mi tristeza, ni vivirla como me diera la gana. Y me aproveché del prestigio inmerecido que tiene la literatura para poder encerrarme en ello. Si en lugar de encerrarme a escribir me hubiera encerrado a beber, probablemente me hubieran llevado a Alcohólicos Anónimos, pero como estaba haciendo algo que se supone que es digno, me dejaron tranquilo. Fue una estrategia y por eso alargué mucho la escritura, porque me recreé mucho en el dolor. Es un ejercicio que, si no lo explicas bien, puede resultar masoquista. Fue una forma de intentar vivir lo más intensamente posible -porque eso es lo que provoca la literatura- un dolor del que la mayoría quiere huir. Mi temperamento es el contrario. Yo necesitaba vivir esa experiencia de honrar a mi hijo, y de conocer lo que me estaba pasando. Y tenía la ventaja de que encerrándome a escribir nadie venía a darme ánimos, que era lo que más me reventaba en ese momento, o a decirme que el tiempo todo lo cura. Si en ese momento, en que tenía una rabia tan intensa, hubiera venido alguien a mi casa a decirme eso, le hubiera reventado la cabeza. Esas pulsiones homicidas las reconduje a través del libro, a través de la carta de amor.

P. Una de las cosas que dices es que no quieres dejar de sufrir.
R. Sigo haciendo mías todas las frases del libro, y lo único con lo que no me identifico es con cierto sentido del pudor que me llevó en algunas ocasiones a pedir disculpas por lo que estaba contando. Eso sí que ha cambiado, ya no siento la necesidad de pedir perdón por lo que escribo ni por lo que digo. Pero sí, está la idea de perpetuar el dolor. Me siento un poco desdoblado porque es un estado anímico que me acompaña siempre. Y a mi mujer también. Nos acompaña siempre, pero no nos impide estar en el mundo, fingir que somos normales. Procuramos mantener viva esa llama, sin ser personas de ritos. Nuestro hijo sabe perfectamente la historia, ve las fotos y es una presencia que está en su vida, porque forma parte también de su historia.

Sergio del Molino habla con David Mejía sobre su obra y cómo esta se entreteje con su vida y su mirada política . THEOBJETIVE. Publicado: 04/09/2022

:: pensar

¡Cómo me dejas que te piense!
 | pensar en ti no lo hago solo, yo. | 
Pensar en ti es tenerte, | 
como el desnudo cuerpo ante los besos,
 | toda ante mí, entregada.
 | Siento cómo te das a mi memoria,
 | cómo te rindes al pensar ardiente,
 | tu gran consentimiento en la distancia.
 | Y más que consentir, más que entregarte,
 | me ayudas, vienes hasta mí, me enseñas | recuerdos en escorzo, me haces señas | con las delicias, vivas, del pasado,
 | invitándome.
 | Me dices desde allá
 | que hagamos lo que quiero
 | unirnos al pensarte.
 | Y entramos por el beso que me abres,
 | y pensamos en ti, los dos, yo solo.

Pedro Salinas. Razón de amor [25] (Versos 1104 a 1121)
 
 
collage:: dolor 2022, calber

PIC neurología
 
::diagnóstico principal: nervios inespecíficos, probable somatización de estrés. No impresiona de patología neurológica. Criterio semántico: “Pensar en ti es tenerte” Observamos en esta fórmula como se asemeja un pensamiento con el padecimiento.  El pronombre “ti” apunta a la afección en que se piensa, los nervios, el mareo, el dolor.  Por otro lado, el verbo “es”, en presente, nos indica que el pensar en el dolor constata la presencia de éste. Pensar que se tiene, o tener miedo a tenerlo es incluso peor que tenerlo, y en parte Salinas tiene razón, ya que cada ser humano es dueño de sus procesos psicológicos y sólo nosotros podemos transformar o deformar la realidad en nuestra mente.  


imagen::calber
 
P.S.C. Mujer de 55 años. Refiere que “padece de los nervios” desde hace 5-6 años: nota acúfeno muy intenso en oído izquierdo tras lo cual nota un mareo con giro de objetos con cortejo vegetativo. Esto es recurrente y tiene un cuadro cada 15-20 jornadas. No se sigue nunca de cefalea. Cada cuadro es autolimitado. Percibe una sensación de nerviosismo más difuso, diario persistente. En el contexto laboral, cuando tiene más trabajo se incrementa esta sensación. Tras finalizar su proceso estresante (gestiona una posada) mejora progresivamente. Actualmente está bien. En este tiempo se le ha hecho un estudio muy completo: FM craneal, Holter ECG, Eco-doppler de TSA y EEG: todo normal

Procedimientos: Fundoscopia.
Plan: Ginkgo. 2 cap/día durante 1 mes
Biloba García, Sara. FEA/ADJUNTO



 
imagen::calber

Un año después del estallido de la bomba de Hiroshima, en la primavera de 1946, a cerca de un kilómetro de distancia del epicentro de la explosión, un viejo Ginkgo destruido y seco empezó a brotar. Se transformó en símbolo del renacimiento y objeto de veneración, por lo que se le llama «portador de esperanza». El árbol fue documentado y fotografiado como el ginkgo de la bomba atómica de Hosenbo en Hiroshima. Después del desastre se despertó la curiosidad en la ciencia médica por estudiar las propiedades curativas del Ginkgo biloba. En el cerebro de cada uno de nosotros un día cualquiera se produce una explosión nuclear que nos conduce a la muerte. Esto le ocurrió a PSC un día como hoy hace 49 años, padecía de “los nervios”, no pudo, no supo, se rindió al pensar ardiente.

:: ironía y dolor

EN LA SEGUNDA PARTE DEL QUIJOTE

 De cuando en cuando daba Sancho unos ayes profundísimos y unos gemidos dolorosos; y, preguntándole don Quijote la causa de tan amargo sentimiento, respondió que, desde la punta del espinazo hasta la nuca del celebro, le dolía de manera que le sacaba de sentido. 

-La causa dese dolor debe de ser, sin duda -dijo don Quijote-, que, como era el palo con que te dieron largo y tendido, te cogió todas las espaldas, donde entran todas esas partes que te duelen; y si más te cogiera, más te doliera. 

-¡Por Dios -dijo Sancho-, que vuesa merced me ha sacado de una gran duda, y que me la ha declarado por lindos términos! ¡Cuerpo de mí!

CAPÍTULO XXVIII (Segunda parte, 1615) 

imagen::gala. retratos varios, reinterpretación de Cervantes


:: jajajajajaj así llevo yo varias semanas entre risas y dolor, que me mira la gente raro en el metro donde voy leyendo la segunda parte que ya he terminado. Se pregunta Javier Cercas: “¿Don Quijote está loco o no? Ambas cosas: esa es la ironía, el punto ciego. La novela, sin ironía no existe. Y ese punto ciego le da espacio al lector para que complete la obra”. Dos cositas: tanto se ha escrito de este libro que no me quiero extender: 1 Mi descubrimiento, que no recordaba, por aquello de que te lo obligan a leer en el instituto y demás, es que todo el libro es una gran ironía “super” gigante, que no te permite dejar de leer y sonreír y por eso me ha encantado la experiencia (lúcida_reflexión). 2 sobre el dolor, que decía Sancho: “desde la punta del espinazo hasta la nuca del celebrome sigo riendo…porque así me siento yo últimamente que me duele todo. Lo último, con esta letra tan pequeñita que tiene el tocho… la lectura se iba haciendo cada vez más difícil y de manera instintiva alargaba los brazos para alejar los textos… y me obsesiono y me cuentan que no es ceguera sino presbicia por no haberme leído el Quijote a su debido tiempo ¡Cuerpo de mí!