::La niña sabe que moverse también es una forma de crecer. En aquella isla creyó reconocer algo antiguo, una memoria. Caminó entre flores como quien sigue señales y pensó en las diosas de la Tierra, en todo lo que crece despacio, en lo que se pierde para poder regresar. Comprendió que quedarse también es una forma de amor, aunque el cuerpo pida orden y la cabeza repita que está en esa edad en que todo es por si acaso. Y aun así, algo empuja, de pronto no hay tiempo que perder. Quiere poner orden en su vida, aprender que la libertad, en el mundo moderno es el interior, ese lugar desde el que se puede volver. Tal vez viajar no sea siempre irse lejos, sino saber desde dónde partir. La confusión no es el enemigo, es el mapa. Y ella, que sigue siendo niña por dentro, aprende a leerlo como antes leía los cuentos y ahora lee los prospectos. Entonces ocurre algo curativo, la niña interior deja de tirar de la manga y se sienta a su lado. No pide huir ni quedarse, solo respirar. Afuera florece la tierra; adentro, el caos se aquieta. Ella eleva el corazón y entiende que crecer es avanzar llevando consigo a todas esas niñas, juntas, listas para el próximo viaje. Arthur Inclán & calber

imagen::calber - Homenaje a mi prima y las primas fans
Vida
Mis nervios están locos, en las venas
la sangre hierve, líquido de fuego
salta a mis labios donde finge luego
la alegría de todas las verbenas.
Tengo deseos de reír; las penas,
que de donar a voluntad no alego,
hoy conmigo no juegan y yo juego
con la tristeza azul de que están llenas.
El mundo late; toda su armonía
la siento tan vibrante que hago mía
cuando escancio en su trova de hechicera.
Es que abrí la ventana hace un momento
y en las alas finísimas del viento
me ha traído su sol la primavera.
la sangre hierve, líquido de fuego
salta a mis labios donde finge luego
la alegría de todas las verbenas.
Tengo deseos de reír; las penas,
que de donar a voluntad no alego,
hoy conmigo no juegan y yo juego
con la tristeza azul de que están llenas.
El mundo late; toda su armonía
la siento tan vibrante que hago mía
cuando escancio en su trova de hechicera.
Es que abrí la ventana hace un momento
y en las alas finísimas del viento
me ha traído su sol la primavera.
Alfonsina Storni

imagen:: Martin de Vos. La Tierra. Siglo XVI. Óleo sobre lienzo. Museo del Prado