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::amanece como una ventana cerrada. En la pantalla del día parpadea un mensaje definitivo, “no se puede acceder a este sitio web”. Lo leo en el vapor del café, en las vitrinas de cartón. Hay algo ligeramente administrativo en la tristeza, en el intento de actualizar la página inútil. El parque está lleno de parejas que caminan con naturalidad bajo la luz, animales altamente salvajes en el patio. Pienso en el amor como en un dominio de militares de varios países. No se puede acceder, repite una voz de notificación, de moderna metáfora. Los sistemas que parecen absolutos tiemblan antes de reiniciarse. El amor, a veces entra como una actualización silenciosa que ocurre mientras duermes. Te despiertas y la interfaz ha cambiado. Quizá el error sea una pausa, problemas técnicos de mantenimiento, una pantalla en blanco donde el futuro respira. Y entonces, el mensaje cambia. La ventana se abre, siempre estuvo destinada a abrirse. El amor vuelve a cargar, se revela cuando menos lo esperamos, en los detalles. Arthur Inclán & calber