::el conejo recuerda lo perdido. No sabe si lo ha inventado para no alejarse del todo, un campo sin bordes, un lenguaje sin esfuerzo. Allí no había que nombrar las cosas porque ya estaban dichas. Ahora vive entre dos bocas, una balbucea lo que aún no alcanza, la otra desborda palabras que no terminan de decir nada. Y en medio, él, tensado como una cuerda. No sabe si aprende desde cero, nunca desde cero. Cada salto que da arrastra una memoria, cada sonido busca un hueco en lo que ya fue. Cuando oye una palabra nueva, la acerca a ese campo antiguo, la guarda, como una semilla que tal vez no germine. Añora un mundo ideal, pero también desconfía de él. Sospecha que ese futuro donde todo tendrá sentido es apenas una promesa que se repite. El conejo de cabeza prestada que no deja de girar sobre sí misma, tantea la oscuridad, vuelve sobre lo ya vivido. En el futuro hay al menos dos respiraderos, una una boca en la salida. calber - Arthur
