:: la navidad regresaba como una armadura obligatoria: pesada, negra, heredada. Una mesa llena, conversaciones huecas, el ritual anual de fingir pertenencia. Cada año prometía ser distinto y cada año repetía la misma liturgia del hastío. Pero quizá el error no estaba en detestar el banquete, sino en intentar devorarlo entero. Nadie puede comerse un elefante de una sola vez, ni cambiar una vida en una noche marcada en el calendario. La adultez no se transforma por epifanías, sino por bocados mínimos: un gesto de lucidez en medio de la cháchara, una decisión silenciosa que no necesita brindis. El impulso no nace del entusiasmo navideño, sino de la repetición discreta. Mejorar apenas un uno por ciento mientras todos repiten el mismo discurso es una forma secreta de rebelión. Así, incluso dentro del seno familiar, el caballero melancólico puede aflojar la armadura pieza por pieza y descubrir que el verdadero cambio no ocurre en las fechas señaladas, sino en lo que se sostiene cuando nadie aplaude.
He aquí una mezcla conceptual que fusiona la angustia existencial de Miller con la idea de transformación gradual: Si mejoras un uno por ciento cada día durante un año, serás 37 VECES mejor cuando hayas terminado. Henry Miller / Arthur Inclán / calber
