y es improbable que de pronto comience a escribir poemas.
Le viene de su madre, que no escribía poemas,
y de su padre, que tampoco escribía poemas.
Bajo el techo de mi hermana me siento a salvo:
nada impulsaría al marido de mi hermana a escribir poemas.
Y aunque suene como un poema de Adam Macedonski,
ninguno de mis parientes se ocupa de escribir poemas.
En el escritorio de mi hermana no hay poemas viejos
ni nuevos en su bolso.
Y cuando mi hermana me invita a cenar,
sé que no tiene intenciones de leerme poemas.
Hace magníficas sopas sin esfuerzo,
y el café no se derrama sobre sus manuscritos.
En muchas familias nadie escribe poemas,
pero cuando lo hacen, rara vez es sólo una persona.
Algunas veces la poesía fluye en cascadas de generaciones
que ocasionan temibles corrientes en las relaciones familiares.
Mi hermana cultiva una prosa hablada decente,
pero toda su producción literaria está en tarjetas postales veraniegas
que prometen la misma cosa cada año:
que cuando vuelva me contará todo,
todo,
todo.
Wislawa Szymborska (Kórnik, 1923-Cracovia, 2012)
Poesía no completa, Fondo de Cultura Económica de España, 2011
(Premio Nobel de Literatura en 1996), Traducción de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia.

El taller «Elementos de la poesía contemporánea» respondía a un formato muy característico de La Casa Encendida en su primera época, cursos monográficos de una semana. En aquella época dorada Mariano Peyrou asentó su metodología pedagógica en la institución. Un trabajo que comenzó precisamente en 2006 y que sirvió como embrión para su libro Tensión y sentido. El libro plantea que la poesía actual funciona bajo códigos diferentes a los de la comunicación pragmática cotidiana. En lugar de buscar un mensaje unívoco y cerrado, invita al lector a entregarse a la tensión y la fascinación que produce el extrañamiento.
En el poema «Alabanza de mi hermana» de Wisława Szymborska, Peyrou destaca la introducción de elementos abiertamente prosaicos dentro de la estructura lírica. Funciona originalmente como una ironía ligera sobre la normalidad, celebrar que alguien no escriba versos es una forma de descansar de la solemnidad del arte. Retrata con ironía y afecto la vida cotidiana y ordinaria de su hermana, destacando que ninguna persona en su familia se dedica a escribir poesía y celebrando la tranquilidad de su entorno doméstico.
“Alabanza de mi propia hermana” Gema Sánchez García 26 mayo 1976 - 15 septiembre 1976