:: pitágoras y luminón

imagen:: calber - (fragmento) La escuela de Atenas. Rafael Sanzio. 1509–1511. Fresco, Renacimiento italiano. Stanza della Segnatura, Museos Vaticanos, Ciudad del Vaticano. 


::allí donde los iniciados exploran no solo los números sino las señales, Pitágoras observó largamente a uno de sus discípulos amigos: Luminón. El maestro, célebre por haber formulado el teorema que unía para siempre geometría y cadencia, veía en él un reflejo vivo de sus propias paradojas: carisma y misterio, poder y duda.
—Tú has venido a iniciar caminos —le dijo Pitágoras—. Tu energía se adelanta a los demás, empuja, siembra ideas como quien abre senderos nuevos. Los otros te siguen sin que impongas, porque tu ejemplo convence. Pero cuida —añadió con voz grave—: cuando olvidas tu propio centro, puedes hacer que los demás dependan de ti… o depender tú de su mirada.
Luminón escuchaba en silencio. Por fuera, era curioso, poco amigo de rutinas, capaz de liderar proyectos y personas con entusiasmo casi infantil. Por dentro, sin embargo, vivía retirado en una cueva mental: su alma buscaba comprenderlo todo, desentrañar la verdad, observar antes de actuar. Esa mente brillante, analítica y espiritual lo hacía justo y leal, pero también podía encerrarlo en sombras mentales, culpas heredadas y un miedo persistente a no ser comprendido.
Pitágoras sonrió, como quien ve una figura geométrica incompleta.
—Tu poder es real —continuó—. La abundancia puede fluir a través de ti si te disciplinas y confías. Estás llamado a aceptar ayuda para ayudar a otros. Pero hay en ti un niño: cuando juega, crea y contagia alegría; cuando se hiere, se dispersa o se esconde. Escúchalo sin dejar que gobierne.
El maestro sabía que Luminón traía dones de nacimiento: la palabra que reúne, la capacidad de crear familia más allá de la sangre, el impulso de proteger y servir a la comunidad. En tiempos de crisis, era firme; en la vida cotidiana, amoroso y entregado. Sin embargo, su misión era aún mayor: elevar la conciencia colectiva, enseñar, construir vínculos duraderos y manifestar con cuidado aquello que nombraba, pues su voz tenía fuerza creadora.
—No has venido a brillar solo —concluyó Pitágoras—, sino a unir. No al aislamiento, sino a la comunidad. Comparte lo que sabes, medita para aquietar la mente, pon límites a tu dar y camina acompañado. Así tu destino encontrará proporción, como todo lo verdadero.
Esa noche, mientras las estrellas trazaban teoremas y reencantamientos, Luminón comprendió que su vida, como los números, pedía equilibrio: entre liderazgo y humildad, entre soledad y encuentro, entre pensar y vivir. Arthur Inclan / calber / TGG-JC

:: Juan Nepomuceno Carlos

::me llamo Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, aunque en los pueblos los nombres pesan menos que los recuerdos. Crecí oyendo balazos lejanos y viendo morir a los míos antes de aprender a nombrar las cosas. Caminé muchos años sin rumbo fijo. Fui burócrata, agente de migración, viajero de caminos secos. Miré a la gente pasar de un lado a otro como ánimas sin destino. Tomé fotografías para no olvidar los rostros, escribí poco porque el silencio decía más. Comala no fue un lugar: fue una suma de voces que se negaban a desaparecer. Pero el 7 de enero de 1986 desaparecí de veras. Me quedé flotando en las palabras no dichas, en los pueblos donde el tiempo se dobló sobre sí mismo. La muerte fue apenas una puerta.

El tiempo, lo entendí tarde, no avanza: se acumula. Se sienta junto a uno y pesa. Da vueltas como un viento caliente que no refresca. La vida parece entonces una pregunta sin respuesta, un terreno árido donde nada promete crecer. Y sin embargo, en otro tiempo hay otro Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno de 17 años. Vive hacia adentro. Es silencioso y desconfiado de las palabras fáciles. Camina con la mirada baja, como si cuidara algo frágil dentro del pecho, critica lo que no le convence y crea en secreto, como si temiera que el mundo le robara lo que imagina. Hay en él una pequeña claridad, una terquedad suave que le dice que algo vale la pena, aunque no sepa bien qué.

Tal vez por eso no todo es muerte. Porque mientras alguien joven escuche el silencio y se atreva a mirarlo de frente, el tiempo no gana del todo. Yo dejé palabras no dichas. Él dejará palabras reveladas. Y entre esas dos sombras, breves pero persistentes, la vida sigue encontrando cómo decirse. Calber / Arthur Inclán 

imagen::calber | collage - intervención autorretrato de Juan Rulfo1940. 
Foto: Del libro El fotógrafo Juan Rulfo - Editorial RM, 2017.


Y es que allá

el tiempo es muy largo.

Nadie lleva las cuentas de las horas

ni a nadie le preocupa

cómo van amontonándose los años.

Los días comienzan y se acaban.

Luego viene la noche.

Solamente el día y la noche

hasta el día de la muerte,

que para ellos

es una esperanza.


Fragmento de la novela Pedro Páramo (1955) de Juan Rulfo

:: regalo reyes

imagen::calber | poema enviado por María, prima* de la propia Gloria.

El regalo que yo quiero

Yo no deseo un regalo
que se compre con dinero.
He de pedir a los Reyes
algo que aquí no tengo:
pido dones de alegría
y la canción de un jilguero,
y la flor de la esperanza
y una fe que venza el miedo.
Pido un corazón muy grande
para amar al mundo entero
Yo pido a los Reyes Magos
las cosas que hay en el cielo:
un vestido de ternura,
una cascada de besos,
la hermosura de los ángeles,
sus villancicos y versos,
y una sonrisa del Niño.
El regalo que yo quiero.

«El regalo que yo quiero» de Gloria Fuertes pertenece a su obra de poesía infantil y se publicó originalmente en el libro Poemas de Navidad, 1962. Aunque su prima ha elegido este poema por ser el día de Reyes y el cumpleaños de Mike. Ella recuerda con especial cariño un libro que marcó su adolescencia y que aún conserva: Plumilindo (el cisne que quería ser pato), de Gloria Fuertes, con ilustraciones de Jesús Gabán, publicado por la Editorial Escuela Española. En este cuento se presenta, de forma sencilla y poética, la historia de un cisne que no acepta su identidad y desea ser pato. A través de animales humanizados, Gloria Fuertes transmite un mensaje claro sobre la autoaceptación y el valor de ser uno mismo, utilizando un lenguaje accesible y cercano al lector infantil. Las ilustraciones de Jesús Gabán tienen un papel fundamental en el libro. Son coloridas, expresivas y ayudan a comprender las emociones del protagonista, mostrando visualmente su confusión y su evolución a lo largo del relato. 

Este tema conecta profundamente con la propia biografía de la autora. Gloria Fuertes, que a lo largo de su vida se sintió diferente y defendió siempre la libertad individual, supo trasladar a su literatura infantil experiencias personales de incomprensión y búsqueda de identidad. Bajo una apariencia sencilla, sus cuentos encierran una reflexión humana y social que invita tanto a niños como a adultos a aceptarse y a respetar la diferencia. En la actualidad, Gloria Fuertes está siendo reconocida con mayor justicia por su poesía dirigida al público adulto, durante mucho tiempo eclipsada por su producción infantil. Su obra lírica, hasta hace poco relegada a un segundo plano, ha recibido una atención renovada por su originalidad, su tono directo y su compromiso con temas como la igualdad, la libertad y la autenticidad. Esta relectura actual pone de manifiesto la profundidad de su escritura más allá del ámbito infantil y la sitúa con justicia entre los grandes nombres de la poesía contemporánea española. Arthur Inclán / prima María / calber 

:: propósitos

 -10% negativo +26 positivo

imagen::calber

::solo suceden un 10% de todos los pensamientos negativos que cruzan nuestra mente. El 90% de nuestras preocupaciones nunca ocurren y cuando alguna se materializa, solemos afrontarla mejor de lo que imaginábamos. El mayor desgaste emocional proviene del estrés de anticiparlos. Nuestro cerebro está diseñado para detectar peligros, una habilidad clave para la supervivencia en el pasado, pero que hoy se activa frente a situaciones cotidianas, generando ansiedad innecesaria.
Aprender a manejar estos pensamientos implica reconocerlos sin juzgarlos, cambiar el foco hacia nuestra actitud y reacción ante los problemas y no solo hacia lo que sucede. Practicar la gratitud, cuidar el lenguaje interno y desarrollar un escudo que nos permita reducir su impacto y vivir con mayor calma y claridad. Arthur Inclán / Cultura Positiva / calber

Estos serán mis 26 pensamientos-propósitos positivos para este año:

1  Tener pensamientos positivos

2  Celebrar los pequeños logros

3  Aprender cosas nuevas

4  Leer/estudiar/aprobar más

5  No hacer caso de lo no importante

6  Hacer caso de lo importante

7  Viajar, de todas las maneras

8  Confiar en intuiciones 

9  Aceptar las imperfecciones

10 Amar/te más, escuchar a tu corazón

11 Respetar tus tiempos / espacios

12 Ser amable contigo y con los demás

13 Descansar, irte a dormir y dormir

14 Renunciar a lo que no te hace bien

15 Trabajar más en tus sueños

16 Meditar, sea esto lo que sea

17 Volver a intentar eso que tanto quieres

18 Ayudar / ayudarte, salud mental

19 Ser paciente contigo y con los demás

20 Encontrar tu propósito

21 Decirle a las personas que quieres que las quieres

22 Cuidar también tu cuerpo

23 Pedir ayuda cuando la necesites

24 Alejarte de personas tóxicas

25 Conocer personas no tóxicas

26 Entender tus emociones

:: bonito 2026

imagen::calber


:: que este año sea mágico. Que llegue cargado de esos buenos momentos que se presienten antes de existir, como una grata sorpresa leída a deshora, como una felicitación que arranca una risa, como un instante de paraíso guardado en frasco pequeño. Seguimos esperando que vuelvas, porque cuando estabas alegrabas a todos, porque tu forma de mirar —siempre tan original— dejaba algo encendido en el aire. Tenemos pendiente vernos, hablar, bailar, corregir la ausencia de nuestras quedadas y deambular juntos por otros paraísos igual de placenteros.

Que este sea el año de los momentos, del power compartido con los tuyos, de los abrazos gigantes, de las visitas improvisadas, de los reencuentros que no hacen ruido pero lo cambian todo. Venga lo que venga, con humor e ilusión todo se hace más llevadero. Seguiremos remando, zampando filetitos de elefante día a día, disfrutando elefantiásicamente de los cambios, porque incluso en las luchas vitales hay aprendizaje, belleza y una extraña forma de magia.

Que este año sea maravilloso no por lo que traiga, sino porque nosotros —vivos, siendo quienes somos—sepamos encontrar el secreto dentro para hacerlo así. Con salud, amor, cariño, suerte y belleza caminando de la mano. Si de mí dependiera, te abrazaría todo el barrio, todas las ciudades, todos los años a la vez. Pero basta con decirte esto, despacio y de verdad: Te quiero. Seguimos hablando. Seguimos viéndonos. Seguimos celebrando. Bonito 2026. Aarón People / Arthur Inclán / calber.