Hay días en que Benidorm parece recordar a Brigitte Bardot y a su marido como si hubiera pasado por aquí un fin de año luminoso, con gafas enormes, paso descalzo y esa manera suya de convertir la vida en ganas de seguir viviendo. Tal vez nunca estuvo, pero el Benidorm de los años sesenta, cuando el bikini desafiaba normas y el Mediterráneo prometía una vida distinta, compartía ese mismo espíritu rebelde que ella encarnó.

imagen:: hotel Port Fiesta Park Benidorm
Imaginemos, pues, que Brigitte llegó una vez acompañada de su marido. No como mito, sino como ama de casa discreta. El hotel Port Fiesta Park, cómplice del juego, le dejó sobre la mesilla una nota con recomendaciones para disfrutar de su estancia. Consejos sencillos, casi domésticos, pensados para saborear Benidorm sin prisas:
- Primero, recomendamos aprovechar las instalaciones del hotel, especialmente el spa y la piscina; seguro que no os habéis olvidado los bañadores. Y, por supuesto, no puede faltar el bingo: visita obligada. Si no hay todos los días en el hotel, siempre se puede ir a otros hoteles que también cuentan con bingo.
- Recomendamos disfrutar de la habitación, que es una suite nupcial. Eso sí, conviene usar la caja fuerte para los objetos de valor y tener cuidado con dónde se dejan los audífonos y las dentaduras, que luego pasa lo que pasa.
- Sugerimos dar paseos por las playas, alternando entre la bulliciosa Playa de Levante y la más tranquila Playa de Poniente para cambiar de aires. Eso sí, mejor no bañarse, porque en esta época el agua está muy fría.
- También aconsejamos un paseo por el Casco Antiguo (Barrio del Castillo) y por el Balcón del Mediterráneo para hacer alguna foto de las vistas espectaculares al atardecer, Pero no andéis mucho, que es muy cansado. Si apetece, se puede dar una vuelta por el mercadillo, donde Brigitte siempre encuentra buenas ofertas.
- Recomendamos acercarse al Parque de las Palomas, junto a la Playa de Poniente, donde turistas, jubilados y coros se reúnen para cantar. Es un lugar emblemático para escuchar habaneras junto al mar.
- Conviene tener en cuenta que el buffet libre del hotel es un arma de doble filo. Al marido de Brigitte le pierden los postres. El pescado fresco, los arroces y las tapas están deliciosos, pero es fácil volver con algún kilo de más. Para la cena de Nochevieja, mejor optar por un servicio con camareros.
- Por último, recomendamos disfrutar de la vida nocturna. Aunque ya no esté María Jesús y su acordeón, hay muchos espectáculos en los hoteles: magia, orquestas y bailes. Eso sí, conviene tomárselo con calma, que ya no estamos para muchos trotes.
Así, entre recomendaciones prácticas y guiños cotidianos, imaginamos a Brigitte Bardot y a su marido en Benidorm celebrando otro fin de año. Quizá nunca estuvo, pero pudo haber estado o han estado varios ya. A veces, en lugares bañados por el sol y la alegría de vivir, eso es casi lo mismo.