









El mar estaba absolutamente revuelto. Había una tormenta con olas tremendamente grandes y daba miedo acercarse. El pez le salpicó con la cola y no dijo nada.De repente, el anciano se encontró en su barca pescando con su vieja red. En la orilla, su anciana y amargada mujer estaba sentada frente a la casucha en la que habían vivido siempre. A sus pies, estaba el balde roto
"El pescador y el pez dorado" - Alexander Pushkin -

::cada buen cuento tiene su moraleja, este es un cuento real de peces dorados que se convierten en globos en forma de corazón. En un fin de semana largo de cierre perimetral el mar es un estanque lleno de nubes, la cabaña se transforma en dehesa, el campo es un vega escondida a los ojos de la memoria, un coto privado de pesca. Pasamos tres días de aventuras, de toque de queda y pececillos en el sombrero. Hay submarinistas en el arroyo que buscan ánforas y damajuanas. El balde es una fuente rota que vive en un parque en el que nace un arcoiris y las carrozas compiten en la pista de bumper cars. En este relato corto ocurren todo tipo de acontecimientos mágicos, los animalillos acuáticos se vuelven limas y limones, las grandes olivas estatuas, los guardas de la finca ángeles y cometas. En esta historia encantada el pescador es un duque griego que vive en una tienda de campaña, la zarina se disfraza de hada a la que pedimos deseos y la reina madre come pistachos en su jardín. En la pecera nos ha crecido un limonero, lo rodeamos sin cesar buscando la infancia, a cada vuelta, en cada excursión los recuerdos nos devuelven el sentido de la vida y el virus por unas horas se convierte en un cuento chino.


















