:: bonito 2026

imagen::calber


:: que este año sea mágico. Que llegue cargado de esos buenos momentos que se presienten antes de existir, como una grata sorpresa leída a deshora, como una felicitación que arranca una risa, como un instante de paraíso guardado en frasco pequeño. Seguimos esperando que vuelvas, porque cuando estabas alegrabas a todos, porque tu forma de mirar —siempre tan original— dejaba algo encendido en el aire. Tenemos pendiente vernos, hablar, bailar, corregir la ausencia de nuestras quedadas y deambular juntos por otros paraísos igual de placenteros.

Que este sea el año de los momentos, del power compartido con los tuyos, de los abrazos gigantes, de las visitas improvisadas, de los reencuentros que no hacen ruido pero lo cambian todo. Venga lo que venga, con humor e ilusión todo se hace más llevadero. Seguiremos remando, zampando filetitos de elefante día a día, disfrutando elefantiásicamente de los cambios, porque incluso en las luchas vitales hay aprendizaje, belleza y una extraña forma de magia.

Que este año sea maravilloso no por lo que traiga, sino porque nosotros —vivos, siendo quienes somos—sepamos encontrar el secreto dentro para hacerlo así. Con salud, amor, cariño, suerte y belleza caminando de la mano. Si de mí dependiera, te abrazaría todo el barrio, todas las ciudades, todos los años a la vez. Pero basta con decirte esto, despacio y de verdad: Te quiero. Seguimos hablando. Seguimos viéndonos. Seguimos celebrando. Bonito 2026. Aarón People / Arthur Inclán / calber.

:: brigitte en benidorm

Hay días en que Benidorm parece recordar a Brigitte Bardot y a su marido como si hubiera pasado por aquí un fin de año luminoso, con gafas enormes, paso descalzo y esa manera suya de convertir la vida en ganas de seguir viviendo. Tal vez nunca estuvo, pero el Benidorm de los años sesenta, cuando el bikini desafiaba normas y el Mediterráneo prometía una vida distinta, compartía ese mismo espíritu rebelde que ella encarnó.

imagen:: hotel Port Fiesta Park Benidorm


Imaginemos, pues, que Brigitte llegó una vez acompañada de su marido. No como mito, sino como ama de casa discreta. El hotel Port Fiesta Park, cómplice del juego, le dejó sobre la mesilla una nota con recomendaciones para disfrutar de su estancia. Consejos sencillos, casi domésticos, pensados para saborear Benidorm sin prisas:

  • Primero, recomendamos aprovechar las instalaciones del hotel, especialmente el spa y la piscina; seguro que no os habéis olvidado los bañadores. Y, por supuesto, no puede faltar el bingo: visita obligada. Si no hay todos los días en el hotel, siempre se puede ir a otros hoteles que también cuentan con bingo.
  • Recomendamos disfrutar de la habitación, que es una suite nupcial. Eso sí, conviene usar la caja fuerte para los objetos de valor y tener cuidado con dónde se dejan los audífonos y las dentaduras, que luego pasa lo que pasa.
  • Sugerimos dar paseos por las playas, alternando entre la bulliciosa Playa de Levante y la más tranquila Playa de Poniente para cambiar de aires. Eso sí, mejor no bañarse, porque en esta época el agua está muy fría.
  • También aconsejamos un paseo por el Casco Antiguo (Barrio del Castillo) y por el Balcón del Mediterráneo para hacer alguna foto de las vistas espectaculares al atardecer, Pero no andéis mucho, que es muy cansado. Si apetece, se puede dar una vuelta por el mercadillo, donde Brigitte siempre encuentra buenas ofertas.
  • Recomendamos acercarse al Parque de las Palomas, junto a la Playa de Poniente, donde turistas, jubilados y coros se reúnen para cantar. Es un lugar emblemático para escuchar habaneras junto al mar.
  • Conviene tener en cuenta que el buffet libre del hotel es un arma de doble filo. Al marido de Brigitte le pierden los postres. El pescado fresco, los arroces y las tapas están deliciosos, pero es fácil volver con algún kilo de más. Para la cena de Nochevieja, mejor optar por un servicio con camareros.
  • Por último, recomendamos disfrutar de la vida nocturna. Aunque ya no esté María Jesús y su acordeón, hay muchos espectáculos en los hoteles: magia, orquestas y bailes. Eso sí, conviene tomárselo con calma, que ya no estamos para muchos trotes.

Así, entre recomendaciones prácticas y guiños cotidianos, imaginamos a Brigitte Bardot y a su marido en Benidorm celebrando otro fin de año. Quizá nunca estuvo, pero pudo haber estado o han estado varios ya. A veces, en lugares bañados por el sol y la alegría de vivir, eso es casi lo mismo. 

:: tiomegatrón

imagen:: calber

::el amigo invisible se popularizó en pequeñas comunidades de Estados Unidos (finales del siglo XIX) como el Secret Santa, ganando fuerza en años 50 antes de extenderse globalmente, en empresas, escuelas y ahora entre amigos y familia. Pero ninguna historia explica lo que ocurre cuando, de repente, descubres que tu amigo invisible… es tu sobrina.

imagen:: calber

Y claro, ahí entra en acción TIOMEGATRÓN con SUPERGENIAL plus 500 MG, el único tratamiento capaz de convertir cualquier regalo anónimo en una experiencia inolvidable. Su composición es infalible: Siemprediafestin: 100 mg, porque el tío siempre aparece; Cachondeinol: 500 mg, porque la risa está garantizada; Cariñosinfin: 250 mg, porque aunque no lo diga mucho, te quiere a lo grande; y Valesunmontonol: 350 mg, porque te recuerda que eres importante. Advertencia: su consumo excesivo puede provocar episodios de Fiestasinfrenol, abrazos inesperados y anécdotas repetidas mil veces.

imagen:: calber. Esto es un ARTÍCULO DE BROMA. SIN RECETA MÉDICA. Manténgase fuera del alcance y de la vista de los niños. Contiene bolsa con caramelos de azúcar.

Así que, aunque el origen del amigo invisible sea incierto, la enseñanza es clarísima: puede que los regalos sean secretos, pero tener un tío no lo es. Y es que, bromas aparte, tener un tío es una de las cosas más maravillosas del mundo, incluso —o sobre todo— cuando se disfraza de amigo invisible. Arthur Inclán/calber/Edurne

:: elefantiásica

:: la navidad regresaba como una armadura obligatoria: pesada, negra, heredada. Una mesa llena, conversaciones huecas, el ritual anual de fingir pertenencia. Cada año prometía ser distinto y cada año repetía la misma liturgia del hastío. Pero quizá el error no estaba en detestar el banquete, sino en intentar devorarlo entero. Nadie puede comerse un elefante de una sola vez, ni cambiar una vida en una noche marcada en el calendario. La adultez no se transforma por epifanías, sino por bocados mínimos: un gesto de lucidez en medio de la cháchara, una decisión silenciosa que no necesita brindis. El impulso no nace del entusiasmo navideño, sino de la repetición discreta. Mejorar apenas un uno por ciento mientras todos repiten el mismo discurso es una forma secreta de rebelión. Así, incluso dentro del seno familiar, el caballero melancólico puede aflojar la armadura pieza por pieza y descubrir que el verdadero cambio no ocurre en las fechas señaladas, sino en lo que se sostiene cuando nadie aplaude.

He aquí una mezcla conceptual que fusiona la angustia existencial de Miller con la idea de transformación gradual: Si mejoras un uno por ciento cada día durante un año, serás 37 VECES mejor cuando hayas terminado. Henry Miller / Arthur Inclán / calber


imagen::calber

:: nochebuena entre zambombas

::este año ha pasado algo inesperado… El Tío Carlín, contra todo pronóstico, no ha preparado función de Navidad. Pero no pasa nada, porque cuando una puerta se cierra… entra la Niña Pastori por todo lo alto. Ha venido con su villancico, y lo ha petado. Entre zambombas, palillos y panderos, alegría, que ha nacido Dios. Y todos, entre compás y compás, lo pasaremos muy, muy bien. Así que afinen las palmas, despierten la sonrisa y déjense llevar… porque la nochebuena empieza ahora.

imagen::calber

¿De quién es esta casita
Con ventanas y balcone'?
¿Será de mi tío, el carlín
El mejor de los mejore'?


Y si no está aquí, por casuali'á
Su pa're, el talega, nos convi'ará

Entre zambombas, palillos y pandero'
Alegría, que ha nací'o Dio'
En un mundo de gitanos bueno'
Que le cantarán (¡anda!), que le bailarán
Entre zambombas, palillos y pandero'


La virgen va caminando
Va caminando solita
Y no lleva más compañía
Que el niño de la manita


Y si no está aquí, por casualiá
Su señora ma're nos convi'ará

Entre zambombas, palillos y pandero'


Hasta aquí hemos vení'o (¡olé!)
400 en pandilla
Si quieres que te cantemo'
Saca cuatrocienta silla' (¡ya!)


Y si no está aquí, por casuali'á
Su pa're, el talega, nos convi'ará

Entre zambombas, palillos y pandero'

La Virgen hizo un potaje (¡qué bueno! ¡Qué bueno!)
Y se lo olvi'ó el tomate
Y San José le decía
Si lo pruebo, que me mate


Y si no está aquí, por casuali'á
Carlín, el talega, nos convi'ará

Entre zambombas, palillos y pandero'

:: happy elephant

En un rincón del mundo, justo cuando la Navidad encendía luces y deseos, una niña pensativa se sentó bajo un pino enorme. El árbol era tan alto, tan alto, que parecía un objetivo imposible.

—¿Cómo se come uno un elefante? —preguntó un cabrallo curioso que pasaba por allí, repitiendo una pregunta que flotaba en el aire cada fin de año.

La muchacha sonrió con calma y respondió:
—Bocado a bocado.

Y es que cada diciembre, cuando el año se despide, muchos animales del bosque querían cambiarlo todo de golpe: correr más rápido, trepar más alto, aprenderlo todo en un solo día. Pero al poco tiempo se cansaban… porque la motivación, como el viento, a veces sopla fuerte y otras veces desaparece.

La chica, había aprendido otro secreto: la disciplina. No era ruidosa ni brillante, pero era constante. Cada día daba un pasito, aunque fuera pequeño. Y esos pasitos, con el tiempo, se volvían suyos para siempre.

También sabía que había algo más, que era necesario: la energía. Como una bola de nieve que empieza diminuta y rueda montaña abajo, las acciones pequeñas y constantes iban tomando fuerza. Un día sin darse cuenta, estaba en racha, avanzando sin miedo.

Y entonces llegó el secreto más sorprendente, el que pocos entendían: el efecto compuesto.

El cabrallo lo explicaba así:
—Si hoy doy un paso, mañana otro, y pasado otro más… esos pasos no se suman, se multiplican.

Mejorar solo un poquito cada día —aunque sea un uno por ciento— parece insignificante, pero con el tiempo ese poquito se vuelve enorme. Al final del año, ya no eres solo un poco mejor… eres muchas veces mejor, muchas veces más fuerte, más sabio, más feliz.

Así que cuando llegó Navidad, la muchacha miró al cabrallo sonriendo y dijo:
—Este nuevo año no intentaré comerme todo el elefante de una vez. Lo haré despacio, con paciencia, bocado a bocado.

Y el bosque entero aprendió que los sueños grandes no se devoran… se caminan.


imagen::calber / texto:: Arthur Inclán & calber

Happy elephant Christmas


In a quiet corner of the world, just as Christmas lit up lights and wishes, a thoughtful girl sat beneath an enormous pine tree. The tree was so tall, so tall, that it felt like an impossible goal.

“How do you eat an elephant?” asked a curious young goatrooster passing by, repeating a question that seemed to float in the air every year at this time.

The girl smiled calmly and replied: “One bite at a time.”

And so it was that every December, when the year says goodbye, many of the forest animals wanted to change everything all at once: run faster, climb higher, learn everything in a single day. But before long, they grew tired… because motivation, like the wind, sometimes blows strong and sometimes disappears.

The girl had learned another secret: discipline. It wasn’t loud or shiny, but it was steady. Every day she took a small step, even if it was tiny. And those little steps, over time, became hers forever.

She also knew there was something else that was necessary: energy. Like a snowball that starts out small and rolls downhill, small, consistent actions slowly gained strength. One day, without even noticing, she was on a roll, moving forward without fear.

And then came the most surprising secret, the one few truly understood: the compound effect. The goatrooster explained it like this: “If today I take one step, tomorrow another, and the next day one more… those steps don’t just add up, they multiply.”

Improving just a little each day—even by one percent—seems insignificant, but over time that little bit becomes enormous. By the end of the year, you’re not just a little better… you’re many times better, many times stronger, wiser, happier.

So when Christmas arrived, the girl looked at the goatrooster, smiling, and said: “This new year, I won’t try to eat the whole elephant at once. I’ll do it slowly, with patience, one bite at a time.” And the entire forest learned that big dreams are not devoured… they are walked.


->>>  ARCHIVO DE NAVIDADES


La Navidad es un umbral al que volvemos cada año para mirarnos con más atención. Desde Lupaaa, este archivo reúne entradas de distintos tiempos no como una cronología, sino como una memoria viva que se transforma. Cada ciclo cobra sentido cuando nos invita a detenernos y habitar el presente. El ARCHIVO es un proyecto de imágenes y deseos compartidos que se sigue sin prisa, dejando que cada Navidad hable por sí misma.

->>> 2025 :: happy elephant

->>> 2024 :: navidad psicológica

->>> 2023 :: mirlo blanco

->>> 2022 :: pizarra navideña

->>> 2021 :: feliz

->>> 2020 :: aire

->>> 2019 :: merry moon

->>> 2018 :: icono

->>> 2017 :: otra perspectiva

->>> 2016 :: metadiseño

->>> 2015 :: espalda

->>> 2014 :: feliz(*)mendividad 

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->>> 1900 :: Navidades antes de Lupaaa






:: ARCHIVO de navidades

La Navidad es un umbral que atravesamos una y otra vez. Cada año, desde Lupaaa, regresamos a estas fechas no para contar el tiempo, sino para observarnos a nosotros mismos. Este índice reúne reflexiones navideñas de distintas épocas, no como una simple línea temporal, sino como huellas de una mirada que se va transformando.

El final de un año es solo un acuerdo humano, una forma de dar sentido al cambio. El tiempo, en sí mismo, no existe como lo medimos; solo existe este instante. Cuando el paso de los años nos genera  inquietud, debemos detenernos y volver al presente porque es solo lo que existe. El ciclo adquiere verdadero significado cuando lo utilizamos para integrar experiencias, agradecer lo vivido y abrirnos al aprendizaje. 

Las entradas que siguen son una invitación a leer desde ese lugar: sin urgencia, sin expectativas, dejando que cada Navidad hable por sí misma, aquí y ahora. Este archivo es también una historia personal sobre el paso del tiempo, no como algo que se pierde, sino como algo se transforma en un proyecto de memoria compartida. Tarjetas, sobres, sellos, deseos y felicitaciones son fragmentos extraídos de las tarjetas navideñas que han ido inaugurando el calendario cada año. Y no hay mejor guardián de esta tradición visual que tú, que las recibes y las haces continuar por muchos años nuevos. 

¡Desde Lupaaa te deseamos un feliz año nuevo!
imagen::calber / texto: Arthur Inclán/Julia Linares/calber


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Christmas is a threshold we cross again and again. Each year, from Lupaaa, we return to these dates not to count time, but to observe ourselves. This index brings together Christmas reflections from different periods, not as a simple timeline, but as traces of a gaze that keeps evolving.

The end of a year is only a human agreement, a way of giving meaning to change. Time itself does not exist as we measure it; only this moment exists. When the passing of years brings restlessness, we are invited to pause and return to the present, because it is all that truly exists. A cycle gains real meaning when we use it to integrate experiences, give thanks for what has been lived, and open ourselves to learning.

The posts that follow are an invitation to read from that place: without urgency, without expectations, allowing each Christmas to speak for itself, here and now. This archive is also a personal story about the passage of time—not as something that is lost, but as something that transforms into a shared memory project. Cards, envelopes, stamps, wishes, and greetings are fragments drawn from the Christmas cards that have marked the beginning of each year. And there is no better guardian of this visual tradition than you, who receive them and help them continue for many years to come.

From Lupaaa, we wish you a happy New Year!