:: posverdad

imagen:calber


“Circunstancia en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal”. El fenómeno de la posverdad está en auge en una sociedad dominada por los medios de comunicación masiva. Sorprende que cuando la información y el conocimiento son más abundantes y accesibles que nunca, la mentira aumenta y se perfecciona. El origen del engaño está en el individuo, según el diario británico Daily Mail, los seres humanos mienten una media de cuatro veces y media al día. Las redes sociales no ha hecho mas que aumentar este ratio. Nuestra personalidad virtual tiende a faltar a la verdad mucho más que la física. Somos evaluados por el número de amigos y damos la vida por un seguidor más en nuestro muro. En el mundo-internet proliferan los comentarios halagadores, todos resultan “guapos” y cada post es digno de ser marcado con likes a discreción. 

El fenómeno de la posverdad también se desliza en el universo de la creación. En el pasado se responsabilizó a las élites intelectuales del triunfo de un arte “impostado”. En estos nuevos tiempos, las propias élites culpan a la gente corriente de convertirse en artistas multidisciplinares en sí mismos y generar arte por todas partes, incluida la red. La sobreexposición a la que estamos sometidos, como receptores de arte, y como creativos son señal de que una era comienza, quizá tenga su oportunidad un arte “postmentira”. 


Es el momento de las no verdades asumidas como verdad o incluso mentiras, asumidas como mentiras, pero reforzadas como creencia. Hasta Joaquín Sabina en el tema que también da nombre a su nuevo disco, “Lo niego todo”, se siente concernido por esta certidumbre. Con una estructura basada en la negación, el cantante reniega de su personaje y se recrea en la posverdad: “Lo niego todo, aquellos polvos y estos lodos. Lo niego todo, incluso la verdad”.