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:: unicornio bebe luz

:: las velas iban a convertirse en estrellas, un unicornio apareció en el borde del parque. Nadie se sorprendió demasiado. A veces la esperanza entra silenciosa, con pasos de animal imposible. Hay un poeta sentado bajo un árbol tocando la lira para ordenar el mundo. Bebe luz, mientras recita suavemente versos sobre aquellos que hacen esfuerzos continuados y triunfarán sin falta. Y aún más intensos, como que la tristeza puede germinar. Otras cosas caben en la imagen, un Buda afinando una guitarra, una muchacha con sus cuadernos llenos de dudas: ciencias, letras, arte, caminos que parecían puertas cerradas. No elijas solo con miedo, dijo el Buda tocando un acorde sencillo, elige con la parte de ti que todavía cree en los milagros pequeños. La chica miró hacia arriba, un globo aerostático sobrevolaba el cielo de la ciudad. Dentro viajaban recuerdos de ella, nadie la veía, pero su risa flotaba en el aire caliente. El unicornio bebió luz del estanque, por un instante todos comprendieron cosas: el unicornio bebe luz y el mundo cambia cuando una persona decide ser más generosa; el unicornio bebe luz y la vida cotidiana puede transubstanciarse en algo luminoso; el unicornio bebe luz y cada corazón inicia una pequeña revolución humana. La muchacha cerró sus cuadernos, no tenía todas las respuestas, pero sí una dirección. El globo seguía subiendo, el unicornio bebió luz y entero repitió en silencio el mantra más poderoso del mundo. Arthur Inclán & calber

imagen: Arthur Inclán


:: gandía

«No cure de mis versos, ni los lea

quien no fuere muy triste, o lo aya sido;

y quien lo es, para que más lo sea

lugar no pida escuro, ni escondido…»

Ausiàs March


::estos días en que el tiempo se detiene, como aquel que en el sueño se deleita con un placer imaginado, nos encontramos atrapados en un refugio que se disuelve, una nostalgia que no se apaga y se repite. El mar de Gandía, en su eterno vaivén, susurra historias de ayer con espuma, y en la arena, nuestros pasos se pierden, como recuerdos que el viento acaricia y se lleva lentamente. Esperamos del porvenir, solo la quietud de lo que fue, porque en la memoria, el dolor también se vuelve suave, como un susurro al borde del olvido, mientras el mar, en su serenidad, consuela. Las reflexiones se deslizan, como olas que no quieren tocar la orilla, simplemente existir, sin prisa, en la quietud de la nada, junto a ti, en playa Norte. Arthur Inclán
imagen::calber


Como aquel que en el sueño se deleita 

con un loco placer imaginado,
así estoy yo, porque el pasado apresa 

mi mente, y no hay lugar para otros bienes,
sabiendo que el dolor está al acecho
y que sin duda yaceré en sus manos. 

Del porvenir no espero bien alguno;
es mejor para mí lo que no es nada.


Amo con desmesura lo pasado,
que es no amar nada, porque ya se ha ido;
con este pensamiento me deleito,
pero sin él aumenta mi dolor,
como le ocurre al condenado a muerte, 

que lo sabe hace tiempo y se conforta, 

y, haciéndole creer en el indulto,
lo llevan a morir sin un recuerdo.


imagen::calber


Així com cell qui en lo somni·s delita
e son delit de foll pensament ve,
ne pren a mi: que·l temps passat me té 

l’imaginar, que altre bé no hi habita, 

sentint estar en aguait ma dolor,
sabent de cert que en ses mans he de jaure.
Temps d’avenir en negun bé·m pot caure;
ço que és no-res a mi és lo millor.


Del temps passat me trob en gran amor,
amant no-res pus és ja tot finit. 

D’aquest pensar me sojorn e·m delit, 

mas quan lo perd, s’esforça ma dolor:
sí com aquell qui és jutjat a mort
e de llong temps la sap e s’aconhorta,
e creure·l fan que li serà estorta,
e·l fan morir sens un punt de record.


Ausiàs March (1397-1459) nació en Gandía, Reino de Valencia, fue un destacado poeta y caballero de la Edad Media, considerado una figura central del Siglo de Oro de la literatura en valenciano. Su obra, marcada por un tono introspectivo y angustiado, rompió con la tradición de los trovadores provenzales, incorporando reflexiones morales y filosóficas. Fue hijo del poeta Pere March y miembro de la nobleza valenciana, participando activamente en la vida política y militar de su tiempo antes de dedicarse a su labor literaria. Se ha dicho que su estilo anticipa el de los metafísicos ingleses.

:: verano nuestro

 
image::calber
“I almost wish we were butterflies and liv’d but three summer days – three such days with you I could fill with more delight than fifty common years could ever contain.”
«…Casi desearía que fuéramos mariposas y sólo viviéramos tres días de estío. Tres días así contigo, los llenaría de más deleite que el que cabe en cincuenta años…» John Keats, Love Letters and Poems of John Keats to Fanny Brawne. Traducción de Julio Cortázar.

:: el verano también es nuestro // el verano también empieza el primero de agosto // el verano también es diseño // el verano también trae newtoys // el verano también es de los diseñadores y las modelos // el verano también es de los bibelots // el verano también me quema
// el verano también es amor a las máquinitas // el verano también es un momento y cincuenta años // el verano también es una experiencia líquida o fluida

:: decir

 
imagen::calber

::negarse a decir. Decir todo lo que ha estado en otro territorio. Decir lo de dentro, sacar afuera lo que estaba oculto. De la leyenda de los monos se adaptó la de los monjes de las provincias cercanas al tibet en china, ambas con la misma filosofía.  Los tres budas sabios o místicos, que se tapan los ojos, oídos y boca, tiene varios significados. Uno de ellos señala que en origen eran espías enviados por las deidades para enterarse de las malas acciones de los seres humanos. El monje mudo, Iwazaru escucha los mensajes para decidir la pena de los dioses que le caería al desafortunado y observar que se cumpliese. No ser afortunado es la realidad del hombre, dejarse llevar por la fortuna que la vida trae. Narrar los acontecimientos es un oficio, una penitencia, un alivio, un ejercicio externo consecuencia de lo importante. Cuando el monje habla vomita, expulsa lo pasado, lo superfluo y queda hueco. Los conductos están vacíos, ni líquido ni sólido, sólo aire. Los pasillos abiertos, se ventilan, en la duda. Nos ponemos en modo esperanza, en modo alivio. Despejados de la carga, ensimismados en la debilidad, en la herida. Decir es distinto a vivir. El monje se queda blanco, sentado, quieto mientras se arma de valor para volver a recibir órdenes de los dioses, para volver a llenar la boca con palabras, batir la saliva que se transformará pronto en energía.