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:: indiferencia

imagen: nicolás barahona

Río Duero, río Duero, | nadie a acompañarte baja; | nadie se detiene a oír | tu eterna estrofa de agua.

Indiferente o cobarde, | la ciudad vuelve la espalda. | No quiere ver en tu espejo | su muralla desdentada.

Tú, viejo Duero, sonríes 
 | entre tus barbas de plata, | moliendo con tus romances | las cosechas mal logradas.

Y entre los santos de piedra
 | y los álamos de magia | pasas llevando en tus ondas | palabras de amor, palabras.

Quién pudiera como tú,
 | a la vez quieto y en marcha, | cantar siempre el mismo verso | pero con distinta agua.

Río Duero, río Duero,
 | nadie a estar contigo baja, | ya nadie quiere atender | tu eterna estrofa olvidada,

sino los enamorados
 | que preguntan por sus almas | y siembran en tus espumas | palabras de amor, palabras.

Romance del Duero, de Soria, 1923. Gerardo Diego. 

El tema es la actitud de indiferencia de los ciudadanos de Soria frente a la poesía y valores culturales que forman parte de las raíces de la sociedad. Al final del poema se expresa el anhelo de la voz poética por parecerse al río en su permanencia, en su inmutabilidad. Desea asemejarse al río, que tiene la particularidad de cambiar continuamente sin abandonar su cauce, su esencia.

:: ferrero

 

imagen::albano ferrero 

Hola, ¿Qué tal estas? Soy albano y soy un sobrino muy egoísta, porque me he comido mis tres chocolates y también el sobrante de mi hermana pequeña y no he dado nada a mi tío que es tan bueno con nosotros y siempre nos regala cosas. Pero nosotros somos muy “ansias” y queríamos todo para nosotros. Y no le hemos dado nada. Y después cuando se enfadó y se subió a su habitación, nosotros empezamos a a golpear la puerta mucho, mucho, mucho. Y la puerta parecía que se caía, retumbaba. Entonces él se levantó furioso y cabreado y nos dijo que la puerta se iba a caer. Y nosotros nos quedamos helados, boquiabiertos y pensamos ohhhhh!!, qué malitos hemos sido. Pero que cabreado está el tíooooo. Pero si nosotros solo nos hemos comido unos chocolatitos de nada. Pero no son los chocolatitos, es el detalle, es la intención. Es el símbolo de el egoísmo. ¡Qué él está todo el día con nosotros y nosotros no somos capaces de darle un simple y mísero chocolatito. ¿Por qué somos así? No lo sé, somos solamente niños, tenemos que crecer y entender el sentido verdadero de la generosidad. Valorar todo lo que recibimos y saber dar a cambio amor. El chocolate es una metáfora del amor.