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:: aflojar

imagen::calber - Intervención de grabado de Goya. Caprichos.

Disminuir la presión o la tirantez de algo.
No hay cosa mas frustrante que ir a aflojar la razón y que se encuentre demasiado oxidada y apretada para sacarla fácilmente. Cuando la razón está demasiado oxidada y no quiere zafar olvídate de sacarlo con creatividad, ya que por mas creatividad y mas fuerza le pongamos va a ser inútil, es más, seguramente la razón se parta antes de salir. Vas a tener que hacer un par de cositas para aflojarla y justamente la fuerza no es necesaria para esto.

¿Qué significa que el sueño de la razón produce monstruos? Goya quiso expresar que cuando la razón se adormece aparecen las visiones fantasmagóricas, las alucinaciones con seres monstruosos salidos de la oscuridad. La obra es expresión, entonces, de un rico sentido simbólico, que no escapa para nada al subjetivismo, pero que no es en absoluto presa de él. Tanto el compromiso citado con la razón, como la pugna entre “luces” y “sombras”, esto es, entre la razón y su sustento no racional, son expresiones de un artista.

Materiales para preparar el sueño de la razón produce monstruos, donde te ofrecemos: Material muy trabajado con mucho esfuerzo y dedicación. 25 temas resumidos listos para estudiar, citas de educación (adaptación a la LOMLOE) Situaciones de aprendizaje realizadas aptas para entregarlas. Extensión 5 folios. Resolución de supuestos prácticos. Actividades que te ayudarán para la elaboración de la programación y situación de aprendizaje. 2 programaciones didácticas para que puedas trabajarla y adaptarla a tu contexto y grupo-clase y situaciones competenciales desarrolladas para defensa ante el tribunal. Práctica del mindfulness y la consciencia plena en el aula.

imagen::calber - Intervención del residencial arrasado. Quizá ninguno seamos conscientes de que mañana mismo podemos aflojar.

:: museo del Prado

 

imagen::calber
 
Los cuadros pueblan todos los rincones de la Tierra, incluso los más inhóspitos. Sus características generales están bien definidas y sus interacciones crean museos y plazas en el planeta del arte. El significado que esconden los lienzos existe y se ha originado a partir de otras pinturas, todas proceden de un antepasado común, de los reinos, los incendios y las guerras. A mediados del siglo XIX, hicimos la misma excursión al Museo del Prado, por entonces cerraba los días de lluvia. En 1921 vino el doctor toledano a traer parte de nuestro legado. Y el viernes volvimos, para encontrarnos, esta vez con Isabel de Braganza, David y Goliat, Lisa Gherardini, Nicolasito Pertusato, el espíritu de Tony Leblanc, en la sala de tapices y Juan el evangelista que parece dialogar con alguien próximo, al que muestra el cáliz con la serpiente alada. Intenta hablar con la visita que ha venido del pueblo con viandas y para saludar.

En la sorpresa, en la emoción, todas las funciones químicas básicas de nuestro organismo han reaccionado en el corazón del Prado: la comunicación en el rojo de las musas en Villa Adriana, la respiración de Goya, el crecimiento del Greco, la división de Juan Pantoja de la Cruz, el movimiento de Caravaggio, la digestión de Velazquez. Todos los cuadros están formados por células. La célula es la unidad funcional de las obras de arte. Al tejido del Edificio Villanueva se acerca la madre, el padre y el hermano por primera vez, para convertir el Real Gabinete de Historia Natural en el hogar de la pintura, en la tierra de la abundancia. En el viaje hemos profundizado en cómo se organiza una familia, para formar estructuras superiores que les llevan al descubrimiento de su relato pictórico, para pasar un día memorable, en el museo interior.

:: quitasol


imagen:: calber,  “Quitasol para una Comunión” 30 Agosto 2020.

 
La originalidad  hay que buscarla en la espontaneidad con que hace aparecer la anécdota, la expresión de una cercanía al espectador que consigue con la variedad de figuras y  con las miradas de la joven que hace la comunión, que sonríe en un día tan especial al espectador, a quien hace cómplice de la celebración. El color es luminoso y contrastado de vivos tonos, como en el resto de los collages de calber. Destaca la luz de la estructura, dividida la composición en dos estructuras opuestas. La faz de los personajes que rememoran escenas costumbristas como la comunión frente al espacio en blanco que representa la inocencia.


 


El quitasol (1777) es un cuadro de Francisco de Goya conservado en el Museo del Prado y que forma parte de la serie de cartones para la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara; para la serie destinada a la decoración del comedor del infante Carlos, entonces Príncipe de Asturias, en el Palacio Real de El Pardo. Goya elige una escena costumbrista dentro del ambiente del pueblo. Aparecen dos figuras, una jovencita vestida a la moda francesa, y un criado, «cortejo» —acompañantes de las mujeres casadas de elevada clase social (pastadas)— vestido a lo «majo». Se han señalado como fuentes de este cuadro obras francesas de estilo Rococó. Sin embargo, es Vertumno y Pomona de Jean Ranc, un cuadro de estilo Neoclásico, el que más a menudo se ha citado como antecedente del Quitasol.  Ranc fue uno de los pintores que trabajó para los primeros borbones españoles