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:: calas

:: el amor no desaparece, se desplaza, se recoge en las cosas que dejamos atrás sin saberlo, en las palabras que alguien escribe sin saber a quién están salvando. Se queda en las flores, en las manos que las cuidan, en la memoria que, aunque tarde, aprende a mirar. Las calas blancas siguen ahí, sosteniendo la fotografía como si fuera un latido. No hay tristeza en ellas, o no solo. Hay una forma de esperanza, la certeza de que lo que fue importante no se pierde, se transforma, cambia de lugar y de silencio. Y que, incluso ahora, incluso en esta ausencia que parece definitiva, ella sigue ordenando la luz, haciendo sitio, enseñándonos a recordarla. Las flores crecen hacia adentro, hacia ese territorio intacto donde el tiempo no pesa, y allí, en nosotros, siguen viviendo. Calber &ArthurI   #Marce06Abril1918

imagen::calber


:: 58 golondrinas

imagen::calber

Aquel día, mientras la lluvia caía mansa sobre los campos, en Madrid las obras del aparcamiento de automóviles de la Plaza Mayor avanzaban con paso firme. Columnas y encofrados ascendían hacia su nivel definitivo, como si quisieran recordarnos que, sobre la Historia, late siempre el presente: arriba la piedra y la memoria; abajo, el estruendo de motores. Dos escenarios distintos unidos por la misma fecha y por el pulso incesante del tiempo.

“¡Dios mío, 58!”, podría exclamar hoy quien repasa el calendario y siente el vértigo dulce de las décadas cumplidas. Porque aquel 1 de marzo no fue un día cualquiera. En Gales se celebra San David, en el folclore popular español se celebra el Día del Ángel, jornada que tradicionalmente marcaba el final del invierno y el despertar de la primavera agrícola. Era costumbre decir que con marzo llegaban las primeras golondrinas, mensajeras del buen tiempo y símbolo de fidelidad al hogar al que siempre regresan.

Así, entre la lluvia suave y la promesa de la nueva estación, Mari y Guillermo comenzaron su andadura compartida. Más de medio siglo después, su historia resuena como esas campanas que aquel día anunciaron su unión: solemne, sentimental y luminosa. Como las golondrinas que vuelven cada año, su amor ha sabido regresar siempre al mismo nido, fortalecido por el paso del tiempo y celebrando, con alegría serena, el milagro cotidiano de cincuenta y ocho primaveras compartidas. Arthur Inclán


:: Juan Nepomuceno Carlos

::me llamo Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, aunque en los pueblos los nombres pesan menos que los recuerdos. Crecí oyendo balazos lejanos y viendo morir a los míos antes de aprender a nombrar las cosas. Caminé muchos años sin rumbo fijo. Fui burócrata, agente de migración, viajero de caminos secos. Miré a la gente pasar de un lado a otro como ánimas sin destino. Tomé fotografías para no olvidar los rostros, escribí poco porque el silencio decía más. Comala no fue un lugar: fue una suma de voces que se negaban a desaparecer. Pero el 7 de enero de 1986 desaparecí de veras. Me quedé flotando en las palabras no dichas, en los pueblos donde el tiempo se dobló sobre sí mismo. La muerte fue apenas una puerta.

El tiempo, lo entendí tarde, no avanza: se acumula. Se sienta junto a uno y pesa. Da vueltas como un viento caliente que no refresca. La vida parece entonces una pregunta sin respuesta, un terreno árido donde nada promete crecer. Y sin embargo, en otro tiempo hay otro Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno de 17 años. Vive hacia adentro. Es silencioso y desconfiado de las palabras fáciles. Camina con la mirada baja, como si cuidara algo frágil dentro del pecho, critica lo que no le convence y crea en secreto, como si temiera que el mundo le robara lo que imagina. Hay en él una pequeña claridad, una terquedad suave que le dice que algo vale la pena, aunque no sepa bien qué.

Tal vez por eso no todo es muerte. Porque mientras alguien joven escuche el silencio y se atreva a mirarlo de frente, el tiempo no gana del todo. Yo dejé palabras no dichas. Él dejará palabras reveladas. Y entre esas dos sombras, breves pero persistentes, la vida sigue encontrando cómo decirse. Calber / Arthur Inclán 

imagen::calber | collage - intervención autorretrato de Juan Rulfo1940. 
Foto: Del libro El fotógrafo Juan Rulfo - Editorial RM, 2017.


Y es que allá

el tiempo es muy largo.

Nadie lleva las cuentas de las horas

ni a nadie le preocupa

cómo van amontonándose los años.

Los días comienzan y se acaban.

Luego viene la noche.

Solamente el día y la noche

hasta el día de la muerte,

que para ellos

es una esperanza.


Fragmento de la novela Pedro Páramo (1955) de Juan Rulfo

:: la buena vida

Te pones en la ventana.
Hay una nube de vidrio en forma de corazón.
Los suspiros del viento, huecos en tus palabras.
Eres el fantasma en el árbol de afuera.

La calle tranquila.
El clima, como mañana, como tu vida,
parcialmente aquí, otra parte en el aire.
No puedes hacer nada.

La buena vida no avisa.
Sobrevive temporadas de desesperación
Y se aparece, a pie, sin mostrar documentos, sin ofertas,
y estás ahí.

“La buena vida”. Traducido por Juan Carlos Galeano. Mark Strand (Summerside, Isla del Príncipe Eduardo; 11 de abril de 1934 - Nueva York, 29 de noviembre de 2014) poeta, ensayista y traductor estadounidense. Poeta laureado en la Biblioteca del Congreso 1990 y 1991; Premio Pulitzer, por Blizzard of One, 1999.

imagen::calber

::cada año, cuando noviembre se despide y el aire empieza a parecerse a una frontera —parcialmente aquí, otra parte en la nieve— celebro el cumpleaños de “lupaaa”. Renuevo la cabecera del blog como quien abre una ventana y mira esa nube de vidrio en forma de hexágono que vuelve, aunque cambie el tiempo. En este onceavo aniversario de la muerte de Mark Strand, su figura vuelve como una luz tenue que no alumbra del todo el paisaje, pero sí revela lo que vuela en el aire, un susurro hueco dentro de las palabras.

Refresco el concepto —“Yo me muevo | para mantener las cosas juntas”— porque cada año es un esfuerzo por contener lo que se escapa, lo que se posa apenas, como una nevada en el árbol de afuera. Y en ese gesto aparece el punto de partida para el año once: comprender que a veces las temporadas grises solo abren espacio para que la buena vida llegue con plazas, con promesas, a descubierto, sencillamente. 

En las celebraciones de Strand, de lupaaa y la primera respiración blanca, ocurre una especie de alineación secreta: un cambio de estación, entre quienes ya se fueron, quienes seguimos intentando comprender el idioma, y quienes apenas empiezan a oírlo. Y en ese cambio, por unos instantes, la vida pasada deja de ser hielo.

imagen::calber


The Good Life


You stand at the window.

There is a glass cloud in the shape of a heart.

There are the wind’s sighs that are like caves in your speech.

You are the ghost in the tree outside.


The street is quiet.

The weather, like tomorrow, like your life,

is partially here, partially up in the air.

There is nothing you can do.


The good life gives no warning.

It weathers the climates of despair

and appears, on foot, unrecognized, offering nothing,

and you are there.



______________________  aniversarios:

Yo me muevo | para mantener las cosas juntas. Aquí está el concepto: caminar, reunir lo disperso, conservarlo unido. Este catálogo custodia todos los aniversarios, y en ese mapa de vínculos vive su razón de ser. 

:: manco

 "Yo he nacido poeta y artista, 
como el que nace cojo,
como el que nace manco,
como el que nace conductor,
como el que nace ciego, 
como el que nace guapo. 
Dejadme las alas en su sitio, 
que yo os respondo, 
que volaré bien"

imagen::calber

*Hace 127 años, el 5 de junio de 1898, nace Federico del Sagrado Corazón de Jesús García Lorca

*Hace 44 años, el 5 de junio de 1981, nace el niño manco del Sagrado Corazón Capuchinos. Entregado documento adjunto de Adhesión del alumno al programa ACCEDE  

*Hoy, 5 de junio de 2025, vuelve a ser apto el niño conductor de caballos Sagrado Corazón Camión. 

:: tristeza

::el aniversario de la muerte de Mark Strand se celebra el 29 de noviembre, ya que falleció en esa fecha de 2014. El poeta, ensayista y traductor estadounidense de origen canadiense murió a los 80 años en Brooklyn, Nueva York, a causa de un liposarcoma. La aventura de lupaaa comenzó ese día por eso cada año a finales de mes renuevo el diseño de la cabecera de “lo último, por amor al arte” como acto de regeneración. Hoy, que fue ayer, el aniversario es pasivo, oscuro, ausencia, vacío. Acudo a las redes, para rellenar la acción repetitiva, para completar tardíamente el hueco. Me encuentro la celebración y el tono ya escrito.

imagen::persona mayor. Sobre la tristeza del árbol genealógico, un álbum, encontrado en la calle, en que aparece un tío abuelo, su mujer y un familiar que representan también la tristeza y la ausencia. “cualquier cosa que hayamos sido entonces nos remueve el corazón meramente por haber quedado atrás” Todo encaja en un “pasado que fue nuestro” en un tiempo de tristeza que llamé  de oposición a la alegría, que me arrebató la ilusión por la fotografía.

Este mes se cumplen diez años de la partida de Mark Strand. Por ello, en esta sección dedicada al rescate de la revista Letras Libres dirigida por Octavio Paz, presentamos un extracto de su ensayo “Fantasía sobre las relaciones entre poesía y fotografía” publicado en el número 164 de Vuelta en julio de 1990.

Acerca de la tristeza de una fotografía familiar

«… ¿Es porque los tres estamos momentáneamente unidos por el modo en que la luz se distribuye de idénticas maneras sobre nuestras caras, enlazándonos, proclamando nuestra unidad por un instante en el pasado que fue nuestro y que nadie puede ahora compartir? ¿O es sencillamente porque nos vemos un poco anticuados? ¿O porque cualquier cosa que hayamos sido entonces nos remueve el corazón meramente por haber quedado atrás? Creo que todas estas son buenas razones para sentirte triste, y pueden dar cuenta en parte de mi sentimiento, pero hay algo más a lo que soy sensible. Es la presencia del fotógrafo […] Por esto, lo que me pone triste no es que haya sido un momento de ternura que nunca volverá. Es que el más intensamente presente no esté en la foto pero exista conjeturalmente como una ausencia. Algo más que me conmueve de esta fotografía es lo bien que representa el momento en que fue tomada. Como la infancia misma, es inocente respecto del futuro. Siento una enorme compasión por el niño que fui, y me siento culpable de que su retrato le sea presentado años más tarde a él como persona mayor; existí en aquel momento no para mi mirada de hoy, sino para el fotógrafo en el instante de la fotografía…». Por Mark Strand


imagen::calber


______________________  aniversarios:

Yo me muevo | para mantener las cosas juntas. Aquí está el concepto: caminar, reunir lo disperso, conservarlo unido. Este catálogo custodia todos los aniversarios, y en ese mapa de vínculos vive su razón de ser. 

:: juanga luz

imagen::calber

La teoría de que Juan Gabriel era en realidad un extraterrestre tomó mayor fuerza tras su muerte en 2016. Ha sido uno de los artistas más queridos de México, pero a su vez, es el que más incógnitas ha generado. Ha habido muchas teorías que afirman que el Divo de Juarez realmente fingió su muerte, ya que muchas personas aseguran que su cuerpo nunca fue visto. La teoría que más ha tomado fuerza con el pasar de los años es que Juan Gabriel era, en realidad, un ser extraterrestre y que su muerte fue para encubrir que “había regresado a su planeta de origen”. La prueba con la que algunos seguidores del cantante afirman que Juan Gabriel no es del planeta Tierra está en la canción “No Apaguen la Luz” del disco “Todo Está Bien” de 1999. La letra de esta canción podría indicar el presunto lugar de origen del cantante: “Más allá del cielo, de la luna llena, de esos dos luceros. Más allá del sol, más allá del todo, de ese mar de estrellas, de esos seis planetas, de ahí vengo yo”. La canción también podría explicar los motivos por los que Juan Gabriel habría escapado del planeta Erra, ya que indica que se desató una especie de “guerra” en dicho lugar. “Entre Mercurio, Urano y Plutón yo tenía un planeta y él era mi hogar, pero una guerra que se desató apagó la luz. Alrededor de Saturno quedó mi planeta, en pedazos está. Gire y gire en torno de su alrededor, ese fue su fin”


Más allá del cielo
De la luna llena
De esos dos luceros
Más allá del sol

Más allá del todo
De ese mar de estrellas
De esos seis planetas
De ahí vengo yo

Entre Mercurio, Urano y Plutón
Yo tenía un planeta y él era mi hogar
Pero una guerra que se desato
Apago la luz

Alrededor de Saturno quedo
Mi planeta Tierra en pedazos esta
Gire y gire en torno de su alrededor
Ese fue su fin

Oh, oh

Pido que ya, no apaguen la luz
Vengan a Xel-há, vengan a Tulum
Ya no apaguen la luz
Vengan a Xcaret, vengan a Cancún

Unos se fueron a Cetus y Orión
Otros se marcharon a Volan y Aran
A mi me trajeron a tierra de sol
Y ahora estoy aquí

Oh, oh

Pido que ya, no apaguen la luz
Vengan a Xel-há, vengan a Tulum
Ya no apaguen la luz
Vengan a Xcaret, vengan a Cancún


No Apaguen la Luz del disco “Todo Está Bien” 1999

Autores de la canción: Alberto Aguilera Valadez


imagen::galatea - Calle Fuencarral 114. Madrid. 2005


:: Fue el Elvis Presley latino, uno de los mejores interpretes de todos los tiempos. Juan Gabriel, nació en Michoacán, un 7 de enero (y esto es un dato muy importante) de 1950. Fue el principal bastión de la música mexicana del siglo XX. Muchas de sus canciones son consideradas parte del patrimonio de la cultura popular de México. Será siempre el divo de Juarez. En 2005 llenó 8 noches el Auditorio Nacional. Una de esas noches estuve, con unos amigos en la puerta del Auditorio, no conseguimos verlo. Me encontraba en DF disfrutando de una Beca de Creación Artística. Juan Gabriel entroncaba con mi proyecto: “Contradicciones y tradiciones visuales en México. Carteles para un Laberinto”. Varios años más tarde en la farmacia Abelló de la calle Fuencarral de Madrid alcanzamos la salida del laberinto. Lo intuí, se sorprendió reconocido, iba camuflado con un pañuelo oaxaqueño al cuello y unas grandes gafas que se quitó para la foto.
 
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:: campanilleros

imagen::calber

En los pueblos de mi Andalucía
Los campanilleros por la madrugá
Me despiertan con sus campanillas
Y con las guitarras me hacen llorar
Y empiezo a cantar
Y al sentirme todos pajarillos
Cantan en las ramas y echan a volar

Todas las flores…

Todas las flores del campo andaluz
Al rayar el día llenas de rocío
Lloran penas que yo estoy pasando
Desde el primer día que te he conocio
Porque en tu querer
Tengo puestos los cinco sentíos
Y me vuelvo loca sin poderte ver

Pajarillos…

Pajarillos que estáis en el campo
Gozando el amor y la libertad
Recordarle al hombre que quiero
Que venga a mi reja por la madrugá
Que mi corazón
Se lo entrego al momento que llegue
Cantando las penas que he pasado yo

Campanilleros. Niña de la Puebla. 1989

:: oslo

:: me asomo a Oslo que es hoy este blog que empecé a escribir hace algún tiempo y que celebro. Diez años atrás vine a la capital noruega como un joven lleno, con toda la ilusión y y la alegría que muchos jóvenes de la época sentían cuando venían a Oslo.  Cada 29 de noviembre, el día en que Mark Strand descubrió por fin la fealdad de la vida, un joven como yo, de aquella época, empezó este blog. Cada año cambio la cabecera, tengo una imperiosa necesidad de renovación, que es una forma de desubicarme. Debo confesar que durante esta década en Oslo he sentido una gran nostalgia, y de esta emoción, de este constante y casi intolerable esfuerzo de la memoria se han derivado las temáticas de “lo último, por amor al arte”, el blog que empecé a escribir hace ya diez largos años.

imagen::calber


There is No Wind in Oslo


“Mi querida”, le dijo el viajero a la muchacha, “la vida me


ha tratado con dureza: emprendí un viaje al norte, en busca 


del famoso perro pigmeo de Alaska, pero nunca lo encontré; 


fui al sur, tras el rinoceronte verdiazul africano, el de la 


larga cola, y volví a fracasar. Inconsolable, me entregué a la 


lúgubre gloria de los grandes poemas, y aquí me ves ahora, 


en el rincón más ventoso de la ciudad del viento”. “Vaya


a Oslo”, le dijo la muchacha, “no hay viento en Oslo”. 



Mark Strand - May 2012 



 

imagen::calber


“My dear,” said the traveler to the young woman,

“life has not been kind to me; I went north in

search of the famous Alaskan pigmy dog but never

saw one; I went south to catch a glimpse of the

long-tailed, blue-green African rhino and failed

again. Inconsolable, I gave myself to the sullen

glory of great poems and ended up here, on the

windiest corner of the windy city.” “Go to Oslo,”

said the young woman, “there is no wind in Oslo.”


______________________  aniversarios:

Yo me muevo | para mantener las cosas juntas. Aquí está el concepto: caminar, reunir lo disperso, conservarlo unido. Este catálogo custodia todos los aniversarios, y en ese mapa de vínculos vive su razón de ser.